Todo el mecanismo de los tres relojes que cubren las caras de la torre, fue desmontado, limpiado y reparado. De momento solo se encuentra funcionando el reloj de la cara frontal del templo.

Según historiadores, en el mundo solo quedan tres con esas características

Hacia mediados del presente mes de noviembre, en una ceremonia especial, será dado al servicio nuevamente el reloj del templo de San Bartolomé, el más antiguo de la región y uno de los tres que aún quedan en el mundo.

Los trabajos de reparación, que se hicieron en un tiempo récord de un mes, fueron desarrollados por el empresario Humberto González, conjuntamente con la empresa Time, bajo un costo total de diez millones de pesos.

González señaló que para la restauración se debió desmontar la totalidad del mecanismo para arreglar los bujes, cambiar la guaza de las campanadas y fabricar una nueva cubierta para proteger el reloj del excremento y las plumas de las palomas.
Uno de los aspectos de mayor complejidad es el de sincronizar la hora con las campanadas, algo sobre lo que los técnicos debieron emplearse a fondo y tomarse el tiempo necesario.

De acuerdo con historiadores locales, el reloj de la torre de San Bartolomé es uno de los 100 que fueron fabricados en Francia hace algo más de 110 años y que poco a poco han sido sacados del mercado por su difícil reparación, por lo que actualmente solo quedan tres en el mundo.

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