Hace unos años y tras un peregrinar de la imagen por todas las veredas, los bandos que se disputaban el territorio firmaron la tregua y las muertes cesaron.

El último jueves de cada mes, se oficia la Santa Misa en este pequeño templo. No obstante los fieles católicos pueden visitar el santuario en horas diurnas los 365 días del año. También desde Roldanillo se organizan peregrinaciones hasta el lugar que está a 20 minutos en carro y a dos horas si lo hace caminan-do en medio del paisaje verde bañado por la brisa del río Cauca.

Emociona ver en los ojos de doña Matilde Collazos Díaz la alegría con la que habla sobre la aparición de la Virgen de los Dolores en un trozo de tabla que usaban en antaño para armar los tabacos, por allá en 1850 y desde entonces nació en el hogar de los González un epicentro de la fe, que 168 años después no solamente se mantiene intacta, sino que sigue creciendo.

Para esta mujer que ya raya con lo venerable, la historia de esta advocación mariana tiene un profundo significado para la fe católica y nació de una manera singular para darle luz a una región que, aunque próspera por la riqueza de su suelo, ha tenido que sortear momentos difíciles.

“De acuerdo con la tradición oral que ha trascendido por varias generaciones, la aparición de la virgen se dio en el humilde hogar de la familia González luego que una de las integrantes de la familia cansada de ver que le resultaba difícil moldear los tabacos sobre la tabla decidió archivarla” comenta Matilde y agrega que mucho tiempo después y casi de manera accidental la sacaron de nuevo y fue ahí cuando apreciaron que se estaba formando una imagen pero para entonces no sabían de qué se trataba.

Solo con el pasar de los meses, la imagen empezó a tomar forma y con la ayuda de los sacerdotes y religiosos se pudo comprobar que se trataba de la Virgen de los Dolores, que recrea el momento del descenso del cuerpo de Jesús luego que Herodes autorizara a José de Arimatea a bajarlo y llevarlos al santo sepulcro.

Para esas calendas los habitantes decidieron levantarle un altar y con el tiempo le hicieron en un rancho de bahareque con techo de paja su santuario, el mismo que se incendió un 31 de diciembre de 1991, conflagración que no acabó con la imagen pues una hija de doña Matilde la sacó entre las llamas y para ahondar en el misterio ni al pedazo de madero ni a la heroína del momento les pasó nada pese a que las llamas eran intensas y voraces.

Doña Matilde Collazos se ha convertido, sin quererlo, en guardiana de la Virgen de los Dolo-res en la Vereda de Puerto Quintero en Roldanillo.

“Si hablamos de milagros creo que este fue uno de ellos, pues una cosa es contarlo y otra muy distinto verlo y de verdad es que el incendio era pavoroso, pero no pasa nada más allá del susto” comenta la anfitriona de quienes en grupo o de manera individual llegan al lugar para buscar la intercesión de la Madre de Dios.

Nueva casa para la reina

Tras sortear ese momento, los habitantes de El Rincón, vereda del corregimiento de Puerto Quintero, zona rural plana de Roldanillo, emprendieron la titánica tarea de construirle el santuario y gracias a la generosidad de las familias, ese propósito se logró y cuatro años después el obispo de la Diócesis de Cartago bendijo el pequeño templo al lado de la casa de doña Matilde y al que se puede llegar entrando por la carretera Roldanillo – Zarzal por vía destapada pero que está en buenas condiciones.

Opinión de los expertos

Según lo señala la señora Collazos Díaz a ese lugar se llega por invitación de la Virgen María y relata que quien se para ante su altar con la devoción suficiente, nunca se va sin respuesta y casi siempre regresa en acción de gracias por los favores recibidos.
Recuerda que en alguna ocasión llegó a esas tierras el maestro Ómar Rayo atraído por los comentarios de sus paisanos y con él varios artistas más, entre ellos un español y una rusa.

Tras inspeccionar la reliquia, el artista vallecaucano dijo que era algo sobrenatural pue no se apreciaba trazo alguno propiciado por mano humana, otro le atribuyó la pieza a un autor italiano de siglos pasados, el español oficiando como Santo Tomás el discípulo incrédulo de Jesús, dijo que creería sí le hacia un milagro, pero la artista rusa tras escucharlos a todos esgrimió un argumento que nadie refutó precisando “Esta no es una obra humana, pues ni siquiera el pintor más aventajado podría dibujar los párpados como se aprecian en la imagen en cuestión” y se acabó la discusión.

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