Cerca de 400 familias de San Pedro devengan su sustento de la actividad avícola en la actualidad. Los pioneros de la avicultura en San Pedro son oriundos de Roldanillo, norte del Valle, de donde llegaron huyendo de la violencia partidista.

Todos en el Valle del Cauca y en gran parte de Colombia saben que esta población es una de las mayores productoras de huevo, a tal punto que su producción anual puede alcanzar los 15 millones de unidades. Pero lo que pocos saben es que esa próspera industria que hoy sostiene buena parte de la economía local tuvo su origen en el corregimiento de Cajamarca, zona rural de Roldanillo, de donde llegó Simeón Gutiérrez y gran parte de su familia que huía de la violencia partidista de los años 40 en el siglo pasado.

Efraín Castillo, educador de la población y quien se ha dedicado a oscultar la historia y los personajes de San Pedro, asegura que don “Sime” como lo conocían, llegó atraído por lo fecunda que resultaba la tierra descubriendo que productos como el maíz y el tabaco se cultivaban fácilmente y con gran calidad.

Comienza la historia

El comienzo del proceso productivo se dio cuando don Simeón viajó a la ciudad de Pereira, donde laboró para una de las empresas avícolas de ese entonces aplicando lo que había aprendido en Palmira, municipio al que lo envió su madre para que se formara profesionalmente.
Después de estar en la Perla del Otún regresó a San Pedro para retomar el trabajo agrícola hasta que un día decidió ponerle alas a sus sueños empresariales e inició con su primer gallinero.

Simeón Gutiérrez, fue el pionero de la avicultura en San Pedro y de su mano se forjó una industria que hoy ocupa un sitial imp0rtannte en el contexto nacional.

Según lo relata Castillo, el inicio se dio con 100 gallinas y de manera progresiva se pasó a las 500, luego mil y en su última etapa se llegó a estimar que tenía en sus galpones medio millón de gallinas.
“El empezar a producir los huevos, trajo consigo un nuevo reto, pues la costumbre de sus paisanos no era comer huevo y mucho menos los producidos por gallinas amontonadas y es ahí cuando empieza la fase de comercialización a los municipios de Tuluá y Buga, explica.

“Movido por el espiríritu de emprendedor decide adquirir incubadoras que funcionaban a base de petróleo y esa tarea la hacía personalmente pues tenía la capacidad de palpar, mirar y sopesar un huevo para saber si de ella brotaría una pollita que habría de convertirse en una gallina”, manifiesta Efraín al tiempo de se lamenta porque en su pueblo nadie ha di-mensionado la importancia del impulsor de la avicultura en esta población del centro del Valle.
El sueño empresarial de Simeón Gutierrez lo llevó a dejar de lado las incubado-ras de petróleo cambiándo-las por eléctricas, pero al ver que encarecía la producción optó por comprar a las empresas que se especializaron en este campo del sector avícola.

Forjador de empresarios

Por su origen campesino Simeón Gutiérrez era una persona con marcada sensibilidad social y muchos de sus esfuerzos se orientaban a ayudar a los demás.
Fue por eso que de su mano surgieron otros empresarios como Herney Aguilera, que era su compadre y Julio César Ocampo, con quien se empezó el proceso de industrialización de la actividad expandiéndose a toda la región central del Valle, lo que ha consolidado la producción ubicándose en los primeros lugares en el país.
La historia en cifras

De acuerdo con las cifras oficiales de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, el peso del huevo dentro de la ponderación de alimentos en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) es de 2,5% y su producción y consumo han tenido un crecimiento continuo.

Dice el informe que fue publicado por el Diario La República, que solo en los últimos 10 años, el consumo de este producto ha crecido 48% (proyección al cierre de 2018), y se llegó a un promedio de 293 unidades por persona, el segundo consumo más alto de la región, solo por debajo de México (ver cuadro).

Para el año 2019 la meta está puesta en superar los 14.000 millones de unidades del producto y San Pedro le aportará a esa cifra cerca de 13 millones de huevos, cifra con la que nunca soñó don Si-meon Gutiérrez, el hombre que hizo del huevo, el símbolo de una población entera.

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