Desde el año pasado, el párroco de la iglesia San Bartolomé, Luis Mario Larenas, se había pronunciado por la proliferación de palomas que habitaban en las dos torres del templo.

Si bien la situación para la feligresía católica que asiste diariamente a la casa de Dios mejoró sustancialmente, la queja ahora viene por parte de los pensionados, vendedores y habituales transeúntes de la Plaza Cívica Boyacá, dado que el palomar se trasladó a este lugar.

Hoy, por lo menos un centenar de estas aves permanecen en el principal parque tulueño y si bien con su presencia no afectan tanto a la comunidad, algunos se han mostrado inconformes y piden acciones que mitiguen el impacto que les produce el palomar.

Otros aducen que las aves en sí no causan ningún daño y en cambio embellecen con su revoleteo el ambiente a veces desagradable de la Plaza Cívica Boyacá.

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