En la tarde del jueves, la carrera 26, frente a la Casa de la Cultura Enrique Uribe White, se vio atestada de ciudadanos venezolanos, residentes en Tuluá, en cumplimiento de la cita que les había puesto Migración Colombia.

Funcionarios de esta organización de tipo gubernamental atendieron las necesidades de esta población, en especial en materia laboral, señalando que son muchas las empresas, formales e informales, de la ciudad que les ofrecen salarios por debajo del mínimo, horarios superiores a las ocho horas legales y trato discriminatorio.

La reunión sirvió también para hacer un precenso para establecer con precisión el número de ciudadanos del vecino país que se encuentran residiendo en la Villa de Céspedes y adelantar con ellos los programas de ayudas humanitarias que tiene dispuestos la organización nacional.

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