De acuerdo con las informaciones, el joven fue asfixiado con un cordón de zapato atado a su cuello. Las autoridades lograron la captura de un hombre en el sector de los hechos.

La relativa calma que se vivía en la ciudad fue interrumpida el pasado sábado, en horas de la mañana, luego de que familiares de un adolescente que se encontraba desaparecido desde los últimos días del 2018, informaran que lo habían encontrado muerto en un cañaduzal sobre la vía que lleva al municipio de Riofrío.

Las autoridades acudieron al lugar y confirmaron la información del hallazgo del cadáver en un cultivo de caña, ubicado sobre la vía que comunica los municipios de Tuluá y Riofrío, frente al barrio La Esperanza.
La víctima fue identificada como Julián Andrés Rodrí-guez Muñoz, quien fue hallado en avanzado estado de descomposición y sepultado en este cultivo de caña.

Gracias a la información de un testigo del hecho, se permitió establecer la identidad del presunto responsable de este homicidio y la complicidad de otra persona que ya es buscada afanosamente por las autoridades judiciales del Segundo Distrito.

El joven, de 17 años de edad, quien pertenecía a una familia desplazada por la violencia que reside en la invasión La Balastrera, pudo haber sido asesinado en la madrugada del 31 de diciembre
Al parecer, Julián Andrés había denunciado amenazas en contra de su vida desde mediados del año pasado, pero estas no fueron atendidas, según sus familiares.

Las autoridades debieron solicitar el apoyo del grupo de exhumación de la Fiscalía para adelantar las diligencias de ley.

De acuerdo con las informaciones, el joven fue asfixiado con un cordón de zapato atado a su cuello.
Las autoridades lograron la captura de un hombre en el sector de los hechos.
El joven permanecía soltero y se dedicaba a cuidar motos y carros en diferentes sectores de la Villa de Céspedes, reiteraron sus familiares.

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