Desde la Secretaría de Salud Municipal se activan diversos programas para impactar a la población juvenil y prevenir que caiga en un flagelo cada vez mayor.

Desde la Secretaría de Salud Municipal se busca afrontar la problemática de la drogadicción que en escuelas y colegios públicos y privados cada vez es más fuerte.

El caso de una familia de clase media, cuyos padres salen diariamente a conseguirle alucinógenos a su hijo adolescente para mantenerlo en casa y evitar que se rodee de otros consumidores, es uno de los tantos a los que la Secretaría de Salud del municipio le hace seguimiento continuo.

Alexandra Vallejo Mejía, psicóloga jurídica forense, quien tiene a su cargo el programa de drogadicción de esa dependencia, señala que casos como este son los que mantienen disparado el consumo de alucinógenos, pero de manera preferente la marihuana y las anfetaminas.

«Los problemas de drogadicción en la ciudad son muy complejos pero desde la Secretaría estamos diseñando planes y programas mediante los cuales buscamos, por lo menos, mostrarles a los niños, jóvenes y adolescentes la peligrosidad de entrar en ese mundo» señala la funcionaria.

Uno de esos programas, denominando Delinquir no paga, se desarrolló el pasado 4 de octubre con alumnos de los grados 10 y 11 de las instituciones educativas Moderna, Aguaclara y Occidente.
Vallejo Mejía señaló que el programa consiste en mostrarles a los estudiantes la realidad que viven las personas que de alguna manera han delinquido, por lo que se les llevó a la Cárcel del Circuito, en donde pudieron observar el hacinamiento, las carencias y, ante todo, la pérdida de la libertad.

«El impacto fue muy fuerte y, dado que varios de ellos tienen relación con algún tipo de drogas, salieron muy impresionados, lo que nos indica que estamos avanzando en la dirección correcta” añade la sicóloga de la Secretaría de Salud.
El siguiente paso, precisa la funcionaria, es articular todo este proceso con los docentes de las sedes educativas y los padres de familia puesto que son estas otras dos instancias donde se puede prevenir y tratar de manera eficaz el flagelo de la drogadicción.

“Infortunadamente seguimos contando con un impedimento muy fuerte para desarrollar un procedimiento eficaz: los padres de familia, una vez conocen la problemática del joven, toman distancia y no hacen el acompañamiento completo tal como generalmente se hace en la primera entrevista. Esto nos dificulta enormemente el desarrollo del proceso” añade la sicóloga.
También se trabaja en la socialización de la ruta de atención diseñada por la dependencia de salud para lo cual se cuenta con el apoyo decidido de la Policía de Infancia y Adolescencia adscrita al Segundo Distrito de Policía.

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Siguiendo la ruta

De acuerdo con la psicóloga Alexandra Vallejo Mejía, el consumo de cualquier tipo de drogas psicoactivas genera diversas reacciones entre las que se cuentan esquizofrenia, paranoia, psicosis, e ideas suicidas que derivan en estados depresivos, obsesivos y agresividad.

Para ello la Secretaría de Salud Municipal tiene establecida una hoja de ruta cuyos activadores centrales deben ser la familia de los consumidores, trabajadores de la salud, líderes comunitarios, comunidad educativa y las instituciones del estado, cuya función es velar por el bienestar de la sociedad.

La ruta está sustentada en la Ley 1616 de 2013 que establece que la salud mental es un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción.

Una vez se establece un caso de drogadicción y se activa al ruta, el consumidor debe ser remitido a una IPS donde se hace una valoración y, dependiendo de su estado, se inicia el proceso en hospital o ambulatorio en el hogar, con un tratamiento que puede ser mediante fármacos o con sicoterapia, pero siempre con el seguimiento de la misma IPS.

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