En cada comienzo de año, parte del balance familiar consiste en desechar todo lo que se ha vuelto inservible y se procede a arrojarlo como basura para abrirle espacio a nuevos elementos que lleguen para mejorar el ambiente hogareño.

Lo que no está bien es que estos desechos sean tirados sin reparo alguno en cualquier espacio público cuando el deber de todo ciudadano, que se aprecie de respetar el medio ambiente y las normas vigentes, es esperar el paso del vehículo recolector para que la basura sea depositada en los espacios adecuados.

La escena de la gráfica fue captada a comienzos de esta semana en la salida hacia Riofrío, específicamente frente al barrio La Esperanza, donde algún ciudadano de cultura aún en ciernes, decidió depositar sus desechos de icopor, al parecer de alguna fiesta infantil, a un costado de la vía generando no solo contaminación ambiental sino una visual sumamente desagradable. Para tener en cuenta.

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