“…deseamos que la violencia cese, que no se use más el camino de dilapidar la vida…”.

Se habla de la vida como el don más preciado que tiene el ser humano, de hecho es ella la que permite que en un ciclo elemental, se entienda que se nace, se crece, se engendra mas vida, y al final del camino se muere como parte de un entramado natural que es de manera cierta un milagro.

Y es este don, el que ha permitido que el hombre desarrolle ciencia, tecnología, y civilización, siendo de manera relevante que gracias a la vida, hoy tengamos un planeta más favorable en el entorno que los seres humanos desarrollamos y se nos permite gracias a ello mayor bienestar.

Sin embargo, en la actualidad, este don es menospreciado por nosotros, y se desecha de diversas maneras, siendo esto que algunos desperdician la vida cuando se entregan a vicios y manías que los destruyen, otros desprecian este regalo y lo acaban con sus propias manos con el suicidio, en una tendencia creciente entre nuestros jóvenes, quienes cada vez son más débiles mentalmente gracias a que padres y sociedad en general, en su afán de protegerlos, los alejan de la realidad y no les permiten vivir la frustración como parte de la vida.

Y un camino similar de muerte optan los violentos, quienes de una manera desproporcionada ven en el homicidio el camino para reivindicar, vengar, o asumir causas de otros, convirtiéndonos en una sociedad salvaje in extremis, que no entiende que la vida es única.

Es por ello que con nuestro dolor por la pérdida de nuestros cadetes, y con el dolor de miles de familias que a diario pierden a sus seres queridos a manos de violentos sin escrúpulos, deseamos que la violencia cese, que no se use más el camino de dilapidar la vida, que desde nuestros hogares enseñemos lo sagrado de este don, y que el suicidio y otras formas de muerte no sean más.

Enseñemos que aunque la vida está llena de dificultades, es esta misma la que se sazona con el nacimiento de los hijos, con la unión de las parejas y con la creación de la vida, y es la que debe terminar en el orden natural, los hijos sepultando a los padres después de toda una vida y no como nos está sucediendo ahora, los padres sepultando a los hijos de manera prematura. Es hora de cambiar.

También te puede interesar:   Congreso deleznable
Compartir: