“…se hace necesario que se enseñe a los niños la importancia que tiene distinguir entre lo verdadero y falso…”.

Gracias a la tecnología y la redes sociales a nuestro alcance nos informamos de todos los acontecimientos diarios en cualquier parte del mundo y nos hemos dado cuenta que también estos modernos medios de comunicación han caído en la trampa de difundir informaciones falsas, que necesariamente obligan a discernir sobre su veracidad en todo momento, al mismo tiempo que nos sentimos atrapados en un mundillo virtual que nos aleja de la realidad que vivimos cada uno en su sitio concreto y su entorno.

Desde ahora se hace necesario que padres de familia y docentes, desde la escuela primaria, se enseñe a los niños la importancia que tiene distinguir entre lo verdadero y falso de las miles y miles de informaciones que llegan a nuestro entorno, sea por la televisión, redes sociales y los computadores que están al alcance de todos. No es reprimiendo como se educa a los niños, sino enseñando, formando, ofreciendo herramientas para que puedan utilizar los medios de comunicación a su alcance al servicio personal y de la comunidad que los rodea.

No basta, por ejemplo, con prohibir el ingreso de los celulares a las instituciones educativas, por el contrario, se debería sentar la cátedra sobre el buen uso de los mismos, hacer que los educandos tomen conciencia cierta y razonable acerca de su buena utilización, en dónde, la hora, su finalidad y en esta forma, libremente, harán uso adecuado de esta herramienta fundamental para la vida del mundo actual. Lo que sucede es que todo se nos vino a un mismo tiempo, millones y millones de unidades móviles son ofrecidos diariamente a través de los medios de comunicación, cada vez más sofisticados y, como somos insaciables, queremos adquirir los de última generación.

Es la moda. Y este es el peligro, nadie nos lo enseña a manejar, no solo mecánicamente, sino el sentido profundo de la comunicación entre las personas, que como todos sabemos, se está perdiendo paulatinamente, porque es más fácil hablar por un aparato que hablar personalmente. Hablar de frente, compromete, por medio de un móvil no, y además se dicen muchísimas tonterías, que no sirven para el común desarrollo y crecimiento de los pueblos.

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