No es nuevo ver esta estampa en las calles de Tuluá, cuando mensajeros de las empresas proveedoras de vidrios para ventanas y negocios transportan el delicado elemento sin el más mínimo cuidado; una muestra clara de irresponsabilidad por parte del conductor, y la misma empresa que además podrían ser víctimas de graves heridas si el motociclista resbala o choca contra otro vehículo, en una ciudad como la nuestra con un alto índice de accidentabilidad.

Ya es hora que esta irresponsable conducta por parte de los empresarios del vidrio se termine antes que tengamos que lamentar un grave accidente que enlute a nuestros paisanos.

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