Los que quieran ver la obra que se elaboró con la sangre de los que no pueden donar a los bancos del vital liquído, pueden visitar el colegio Belisario Peña Piñeiro.

La frase “agua que no haz de beber déjala correr” se podría decir que el pintor Julián Castillo la transformó en “sangre que no haz de donar déjala para un mural” y fue así como logró plasmar en una de las paredes del colegio Belisario Peña Piñeiro una obra de arte que desde ya capta la atención de propios y extraños.

Julián, quien ya está en el libro de los Récord Guinness por haber pintado el mural más grande del mundo usando solo lápices, quiere ahora ingresar de nuevo en esas codiciadas páginas, pero por haber pintado otro, usando sangre humana.

Según lo relata el propio artista, para esta tarea que ya había tenido un primer intento en la Universidad del Valle, se valió de cerca de doce personas que pasaron por su salón de tatuado y a quienes no fue difícil convencerlos de donar un poco del líquido sanguíneo para crear un mural con el cual no quiere enviar un mensaje, sino que sean los propios espectadores los que lo encuentren en medio de los trazos que le dan vida a un halcón, que de alguna manera representa la libertad del artista.

“Yo tengo unos amigos enfermeros y con ellos adelantamos el proceso de captación de la sangre de quienes por estar tatuados no pueden ser donantes reuniendo entre tres y cuatro litros con los que tomó vida este mural de tres por tres, que espero cumpla con la tarea de llevar al que lo vea a reflexionar sobre la vida”, dijo Julián Castillo en diálogo con EL TABLOIDE.
Para poder darle forma a esta nueva creación, Castillo adelantó un proceso de investigación en especial en lo relacionado con su conservación.

 

“A partir de nuestra experiencia con el mural de la Univalle decidimos buscar la fórmula para lograr la durabi-lidad y para ello combinamos la sangre con un pigmento usado para tatuar y una sustancia que cumple con la función de acrílico que protegerá la pintura”, dice el artista roldanillense al tiempo que admite que su decoloración será inevitable con el paso de los días.

Para reflexionar

Todos los artistas cuando plasman su creatividad sobre un lienzo, una pared o un trozo de madera siempre buscan dejar un mensaje a los espectadores, pero en este caso el reto del artista es que sean quienes observen la obra los que saquen las conclusiones de la misma.
“La nuestra es una sociedad que se mueve en medio del morbo y las noticias que tienen que ver con sangre les llama la atención y hasta las vuelve virales” asegura el artista, quien pretende enseñar que la sangre no solo representa la muerte que se vende con amarillismo periodístico, sino que por el contrario es elixir de la vida misma.

Antecedentes

Aunque hay vestigios que indican que los Mayas ya usaban la sangre humana para recrear los distintos estadiós de la vida, es la artista norteamerica-naIllma Gore la que recientemente usó el líquido para plasmar su descontento tras la elección del presidente Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.
La nueva obra se construyó a partir de la donación de sangre de otros artistas, músicos y activistas. El mural está exhibido en la Samuel Freeman Gallery, en el distrito artístico de Culver City.

Después de semanas de trabajo, Illma terminó el mural que está inspirado en “The creation of the flag”.
El cuadro retrata la historia de una mujer llamada Betsy Ross y la primera bandera de los Estados Unidos. Según la leyenda, Ross es la autora del diseño, donde las 13 estrellas, 13 bandas blancas y rojas representan las Trece colonias.

En ambos casos, los artistas descubrieron la manera de denunciar o llamar la atención de la ciudadanía que en medio del modernismo va tan de prisa que olvidan que por su torrente sanguineo corre un líquido que es vida y la fuente de inspiración de la creación misma.

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