Autoridades municipales están en búsqueda de quienes, de una manera irresponsable, están arrojando desechos de construcción y otros elementos tipicados como escombros, a orillas de la malla que separa los cañaduzales del centro comercial La Herradura y el barrio Pueblo Nuevo.

El sitio ha ido adquiriendo un panorama de escombrera por el amontonamiento de estos desechos que cuentan con un sitio especial para su disposición final.

Algunos carretilleros, a quienes les han endilgado la responsabilidad del hecho, señalaron que ellos muchas veces deben pagar hasta 20 mil pesos a los propietarios de los galpones productores de ladrillos para arrojar allí los escombros rechazando así la acusación.

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