Autoridades locales y regionales deberán asumir campañas y programas serios que impidan más afectación por esta causa en el futuro.

Tuluá pasó este año de 5 a 13 personas quemadas con pólvora, tres de ellas menores de edad y todos de sexo masculino. Uno de los afectados, un menor de 17 años, puede perder dos dedos de su mano izquierda al revolver los residuos de un añoviejo en donde había quedado una zapa. Las autoridades locales coinciden en que se deben extremar las medidas para el año próximo.

En un 260% se incrementó este año el número de personas quemadas con pólvora en Tuluá, lo que prendió las alarmas de las autoridades en busca de las causales que dieron lugar a tan desmesurado aumento. Las cifras no fueron inferiores en el Valle del Cauca al encabezar el listado de afectados a nivel nacional.

A nivel regional, Tuluá ocupó este año el segundo lugar en materia de quemados en el consolidado al 2 de enero con 13 personas afectadas, tres de ellas menores de edad. El primer puesto lo ocupó Cali con 36 lesionados.

De acuerdo con el secretario de Salud Municipal, John Freddy Asprilla Aguirre, definitivamente aún falta mucho aprendizaje en torno a la peligrosidad de la pólvora puesto que, aunque se trabajó en materia de prevención y se hicieron los controles respectivos, no hubo respuesta de la ciudadanía cuidando su integridad.
Entre los heridos de mayor impacto se encuentran un adolescente de 17 años que aún permanece en el hospital departamental Evaristo García de Cali, pendiente de una operación puesto que puede perder dos dedos, y un adulto de 37 años que perdió un ojo a pesar de que contaba con experiencia en el manejo de pólvora.

Según voces ciudadanas del occidente de la ciudad, el 31 de diciembre la calle 25, entre los barrios Playas y Farfán, parecía una plaza de mercado donde se vendía pólvora de todo tipo sin ninguna restricción, a pesar de existir un decreto que prohibía su comercialización.

Otro aspecto denunciado por la ciudadanía habría sido la falta de control policial en ese sector, puesto que no se vieron patrullajes que por lo menos ahuyentaran a los comerciantes de este producto.

Asprilla Aguirre, al referirse a un proyecto de Ley que entrará este año a debate en el Congreso, relacionado con la prohibición de venta de pólvora a nivel nacional, precisó que esto no soluciona nada mientras la ciudadanía no adquiera conciencia sobre la peligrosidad que este elemento significa.

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Negativo balance

Desde la Gobernación del Valle, María Cristina Lesmes, mandataria encargada y a la vez secretaria de Salud Departamental, calificó como desastroso el balance que dejó un total de 88 personas quemadas con pólvora, 30% más que el año anterior.

«Tenemos heridos graves, muchos jóvenes y muchos lesionados que mezclaron licor, estupefacientes y pólvora. También muchos menores de edad, lo que significa que la autoridad de los padres no se hizo valer», precisó la funcionaria.

No obstante, aclaró que en esta ocasión no hubo tantos niños como en el pasado y la edad de los afectados ha ido en aumento, siendo el rango más afectado el que comprende edades entre los 13 y los 32 años por lo que será en torno a este grupo poblacional sobre el que habrá que enfocar el trabajo en el 2019.

La tabla regional ubica a Cali en la cabeza de lista con 32 casos y le siguen Tuluá con 13, Palmira, Candelaria y Buga con 5; Cartago, cuatro; Sevilla tres, Guacarí, Yumbo, Jamundí, Dagua, Alcalá y Andalucía con 2 y con uno San Pedro, Bugalagrande, El Cerrito, Ansermanuevo, Caicedonia, Florida, Res-trepo, Yotoco, La Unión, Zarzal y Riofrío.

A nivel nacional, el Valle del Cauca encabeza el listado de lesionados con pólvora con 76 casos (según cifras del Instituto Nacional de Salud), seguido por Antioquia con 59, Nariño con 53 y Atlántico con 51.

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