Las denuncias ciudadanas han hallado eco en las autoridades que, a través del Gaula de la Policía, han intensificado sus operativos para atacar la extorsión en las plazas de mercado de Tuluá.

Ante las protestas ciudadanas, entre ellas la del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, por la carencia de cilantro en tiendas y supermercados, las autoridades de policía han implementado una serie de operativos para contrarrestar los focos delictivos que no están permitiendo su venta libre.
La falta de esta planta en las cocinas de los hogares tulueños hizo que Álvarez Gardeazábal, a través de su cuenta en twitter, alertara a las autoridades denunciando una situación que ya estaba tomando matices dramáticos.

«Increíble, no se consigue cilantro en Tuluá. La guerra del cilantro que lleva ya varios muertos impide su venta desde hace ocho días. Gobernadora y comandante de Policía ni se enteran y el alcalde menos» posteó el exgo-bernador desde su finca de El Porce.

Para las autoridades locales, la carencia de cilantro en las mesas de los hogares está ligada con la minga indígena que se vive en el departamento del Cauca puesto que desde el sur del país también se traen muchos productos al centro del Valle.

Agregan que hay una serie de personas que están acaparando el cilantro, guardándolo para venderlo más caro y cuando el pequeño comerciante va a preguntarle les dicen que sí hay pero a un precio más alto.
En respuesta a estas circunstancias, desde el Gaula de la Policía, conjuntamente con la policía de la Estación Tuluá, se han implantado una serie de operativos focalizados sobre las galerías de la ciudad, en busca de quienes están acaparado el cilantro o están extor-sionando a los vendedores para ponerlos a buen recaudo.
La situación parecía haber sido conjurada desde septiembre de 2017 cuando las autoridades capturaron a 11 personas pertenecientes a la banda denominada Los Cebolleros, quienes venían extorsio-nando a vendedores de estas plantas en las galerías de Tuluá y Buga.

Según los informes de la época, los individuos obligaban a los cultivadores de cebolla y cilantro a venderles su producción y luego presionaban a los pequeños comerciantes para que negociaran con ellos, lo que les dejaba ganancias exorbitantes.

El Distrito policial cuenta desde hace unos días con 30 nuevos uniformados, quienes apoyarán los operativos.
Entre tanto, gracias a los dispositivos del martes y el jueves, poco a poco el cilantro ha vuelto a aparecer en las estanterías de tiendas y supermercados, para tranquilidad de las amas de casa.

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