“…mucho ha cambiado en la configuración política y social de los territorios ancestrales…”.

En algún mes de 1974, visité a mi amigo Oscar Álvarez en la residencia para estudiantes de la Universidad del Cauca.

Mi estancia en Popayán obedecía a mi recién encuentro con un personaje que todavía hoy me asombra, el indígena nasa, Manuel Quintín Lame, al que recién en Tuluá Germán Cardona Cruz me había presentado por dos libros que contaban de sus luchas y de su ideario libertario frente a la opresión a que eran sometidos sus iguales por los señores terratenientes del Cauca, liderados por personajes como el versificador Guillermo Valencia, que lo humilló haciéndolo recorrer Popayán montado al revés en una mula, mientras los patojos lo escarnecían e insultaban.

Por supuesto quería saber más de un indio que se atrevió a enfrentar a los dueños del país y a reclamar las tierras caucanas para sus dueños naturales los pueblos nasa e ingas, sometidos desde la independencia a un despiadado vasallaje.

Sin que yo lo supiera por las mismas fechas en que hurgaba en infolios sobre Quintín, se fraguaba en el Cauca la consolidación de la primera organización que buscaba darle una dirección unificada a las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas.

Fue así como asistí como invitado a un encuentro que se realizaría en un resguardo ubicado en el municipio de Caloto y que años más tarde sería casi borrado del mapa por una avalancha, me refiero a Toez, donde se ratificaría la creación del Consejo Regional del Cauca (Cric) como máximo organismo direccional de las luchas indígenas y que había sido creado con siete cabildos en Toribio en 1971.

Desde entonces mucho ha cambiado en la configuración política y social de los territorios ancestrales, que contra viento y marea han conservado su independencia frente a la insurgencia, a la política tradicional y que se han convertido en la piedra en el zapato de los señores de la tierra, sean de la tradición terrateniente o de la emergencia narcotraficante. A ellos y a la Minga que lideran mi efusiva solidaridad y mi respetuoso saludo.

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