“…es necesario establecer políticas hacia el profesorado, convirtiendo la docencia en una atractiva profesión…”.

En la actualidad el proceso educativo en América Latina está lejos de ser un elemento de progreso y desarrollo, ya que entre otras cosas, las formas educacionales actuales, están aun a más de treinta años atrás frente a las nuevas formas de trasmisión de conocimiento que se utilizan en los países desarrollados.

El ingreso de Colombia a la OCDE y las mediciones de pruebas PISA, están llevando al país a la necesidad de cuestionarse acerca de sus realidades en el sistema educativo, y a recibir por parte de la clase media, una mayor exigencia de calidad educativa, lo que pone en una encrucijada a los que de una u otra manera tenemos compromiso con la educación.

Frente a este panorama, aparece la pregunta de ¿cómo cambiar el proceso educativo?, hacerlo más eficiente y sobre todo a las alturas de un mundo que cada vez es más globalizado, se hace altamente competitivo y con elementos muy fuertes de limitación si no se está preparado.

La respuesta gira en torno a varios factores que es urgente gestionar, el primero de ellos es la alianza público-privada, donde las empresas, interesadas en mejor capital humano que gestione el conocimiento, se permitan patrocinar con metodología a instituciones que deseen cambiar su forma de enseñar, esto permitiría un incremento en la calidad de la educación de manera asociada, en conjunto.

El segundo factor es el mejoramiento de los estándares de preparación y vida de los docentes, quienes tienen la alta responsabilidad de educar, es por ello necesario y urgente establecer políticas hacia el profesorado, convirtiendo la docencia en una muy atractiva profesión.

Y el tercer factor es el rompimiento de las estructuras actuales a través de la innovación, ya que de ella depende altamente la posibilidad de revolucionar la educación, dejando de un lado la memorización para crear personas apasionadas por el conocimiento.

Es sin lugar a dudas la educación del siglo XXI un reto en ciernes, que de ser asumido de manera coherente y oportuna permitirá que países como el nuestro logren no solo mejorar estándares como las pruebas PISA, sino cifras tales como la violencia, el maltrato, la intolerancia y la indolencia, seremos sin duda una mejor sociedad.

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