“…el dichoso progreso que plantea el sistema se sustenta en la de-predación de nuestro medio ambiente…”.

Da tristeza ver al bredunco, el mismo río Cauca que surca nuestro departamento, reducido a una quebrada después de su paso por el municipio antioqueño de Ituango, donde una hidroeléctrica hecha apresuradamente por ese “empuje” paisa del que ellos se vanaglorian, se permitió secar el rio y robárselo a la naturaleza.

A más de los problemas que ha traído su construcción como los sobrecostos, que son poco significativos frente al hecho de que el lugar donde se presó el afluente se estima se encontraban un sin número de cadáveres regados por el terror paramilitar de la región que se ejemplificó en la masacre del Aro por la cual está investigado el mencionado “Clan de los 12 apóstoles” al que presumiblemente perteneció el hermano del senador Uribe, ahora los pescadores artesanales y quienes vivían del río desde el bajo Cauca hasta su desembocadura en el Magdalena se verán abocados a la hambruna decretada por unas élites que se pasan criticando el mismo flagelo en Venezuela.

Este ecocidio está inmerso en la matriz de desarrollo con la que se sostiene el sistema capitalista. Basta con escuchar a la gente de EPM diciendo que la represa suprimirá necesidades de energía en todo el país, y que con esto el “Progreso” está a la vuelta de la esquina.

Así, el dichoso progreso que plantea el sistema se sustenta en la depredación de nuestro medio ambiente, es decir, en la barbarie.

Lo peor es que ante el deprimente escenario se nos dice que no hay alternativa, cuando otros países del mismo hemisferio ya practican energías alternativas como las que provienen del uso del viento.

Mientras tanto, nos tienen entretenidos con la tragicomedia venezolana, en la que a los que no creemos en la guerra nos lindan como “Maduristas”.

No hay tal, Maduro ha propiciado con su régimen corrupto una crisis humanitaria que se ha agravado con el saboteo internacional que ha tenido el chavismo desde sus inicios, y el peor escenario sería una intervención militar que disfrazan como humanitaria.

Hacer la guerra y arruinar la vida de los pueblos siempre ha sido más fácil que hacer la paz y mejorar la vida de los de abajo, por lo que hay que insistir en la resistencia y el diálogo.

También te puede interesar:   Apoyo a universitarios
Compartir: