En la década de los años 70, el dirigente deportivo y entrenador Julio Velásquez tuvo la idea de crear el Club Deportivo Independiente para participar de los campeonatos que se realizaban en el municipio y en el departamento, logrando desde sus comienzos importantes resultados deportivos como la naciente amistad entre los jugadores y padres de familia que formaron parte del club en los años posteriores.

Desde hace 33 años se inició la costumbre de compartir con la familia ratos de esparcimiento y de unión familiar para fortalecer la unión y la amistad que ha reinado a pesar del paso del tiempo.
Algunos de los integrantes del Club Deportivo Independiente se casaron, otros entraron a la universidad, varios se vincularon con empresas en el sector público y privado, algunos de ellos se fueron de la ciudad, del departamento, hasta del país; los más afortunados ingresaron al balompié profesional, pero a pesar de todo la amistad siempre permanece en el tiempo.

Finalizando el año 2018 y aprovechando la época navideña, padres, abuelos, hermanos, esposas, hijos, nietos y todos aquellos a quienes los une la pasión por el fútbol y que son testigos del verdadero significado de las palabras amigo, lealtad, sinceridad y unión volvieron a reunirse para compartir una tarde de fútbol, recreación y de muchos recuerdos.

El tener un problema personal o cualquier tipo de dificultad, no es propiamente de quien la está padeciendo, es algo que compromete a toda la familia INDEPENDIENTE, quienes de inmediato se pasan la voz y como lo hacen los súper héroes, salen a la ayuda y en la protección del amigo.

El Club Deportivo Independiente se reunió en pleno, en una finca ubicada en el sector de Campoalegre Tuluá, para realizar una emotiva y muy especial eucaristía a cargo del sacerdote, Milcia-des Quintero, quien, por supuesto también es nacido en la gran familia INDEPENDIENTE. En el acto religioso se elevó una oración por quienes ya no están en la tierra, por quienes ya han partido hacia la eternidad y por todos aquellos que en la actualidad, gracias a la bendición de Dios, ponen su granito de arena para que el Club Deportivo Independiente esté en el sitial que hoy ocupa.

Para finalizar no podía faltar el tradicional sancocho de gallina, las cervezas, el piscinazo y la promesa de volverse a encontrar al finalizar este año que recién comienza.

También te puede interesar:   América de Cali empató sin goles ante Deportivo Cali, en un clásico sin emociones
Compartir: