El Gobierno de Sri Lanka decretó este lunes la entrada en vigor del estado de emergencia a partir de medianoche en aras de la “seguridad pública”.

El estado de emergencia tiene el objetivo de reforzar la acción de las fuerzas de seguridad dotándolas de poderes especiales. “Eso se decidió con el objetivo de autorizar a la Policía y a las tres fuerzas a garantizar la seguridad pública”, declaró la Presidencia en un comunicado.
 
Colombo, la capital del país, decretó además una jornada de luto nacional para el martes.  Al menos 290 personas, incluyendo docenas de extranjeros, murieron y más de 500 resultaron heridaseste domingo en atentados contra tres iglesias que celebraban la misa de Pascua y cuatro hoteles de lujo.
 
El primer ministro Ranil Wickremesinghe calificó los ataques de “cobardes” e hizo un llamado por la unidad del país. El arzobispo de Colombo, Malcom Ranjit, exhortó al Gobierno a “castigar sin piedad” a los responsables, a través de una “investigación sólida imparcial”. 
 
 
Ningún grupo ha reivindicado por el momento esta serie de atentados, sin embargo, el Gobierno responsabiliza de los atentados a un grupo islamista local, el National Thowheeth Jama’ath (NTJ). Investigan eventuales vínculos de esta organización con grupos extranjeros.
 
“No vemos cómo una pequeña organización en este país puede hacer todo esto (…) Investigamos sobre una eventual ayuda extranjera (al grupo) y sus otros vínculos, cómo formaron a los kamikazes, cómo produjeron las bombas “, declaró Rajitha Senaratne, portavoz del Gobierno.
 
El domingo por la noche, una bomba de fabricación casera fue descubierta y desactivada en la carretera que lleva al aeropuerto de Colombo, fuertemente custodiado.
 
Sri Lanka no había conocido tanta violencia desde que terminó la guerra civil, hace diez años.

Doce detonadores estaban esparcidos por el suelo y los otros 75 en un vertedero de basura cercano, señaló la Policía en un comunicado.

“Se hallaron 87 detonadores en la estación de autobuses privada Bastian Mawatha de Pettah”, un barrio de la capital de Sri Lanka, situado a medio camino entre los hoteles y la iglesia donde el domingo se registraron explosiones.

“No se ha detenido a ningún sospechoso. La Policía de Pettah continúa su investigación“, prosigue el texto.

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