Orlando Lasso, un campesino ampliamente conocido en la zona rural del municipio de Córdoba, en el departamento del Quindío, desde el pasado sábado no encuentra calma en su corazón, pues a su familia se la arrebató la naturaleza.

Un alud de tierra desapareció del mapa geográfico de este municipio a la escuela Teresa García y otros predios campesinos, y con ellos a su esposa, sus tres hijos y dos adolescentes de una finca vecina.
Sentado en una piedra, a lo lejos mira por horas la zona devastada por el alud y en especial el lugar que por ocho años ocupó con su familia y que hoy solo es un deslizadero de tierra.

Este miércoles en la tarde, rodeado de personalidades del departamento del Quindío y del municipio de Caicedonia, junto a su familia y la de su esposa, pero con un gran vacío en el alma, acompañó los féretros donde reposan los cuerpos de Deisy Buriticá y de sus hijos Leison Estiven, Jhon Freddy, y Andrés Felipe Lasso Buriticá de 12, 14 y 16 años de edad respectivamente.
Los cuerpos fueron sepultados en el cementerio del municipio de Caicedonia, en el norte del Valle, localidad donde se encuentra la familia de estos campesinos, que también partieron junto a los integrantes de la familia Lasso Buriticá, Jean Pierre Isaza y William Camilo Ospina Piñeros, ambos de 11 años de edad.

Asi quedó la zona devastada por el alud de tierra registrado, ante las fuer-tes lluvias, en la zona rural del municipio de Calarcá – Quindío.

La tragedia

De acuerdo con Orlando Lasso, esposo de la víctima y padre de los hermanos Lasso Buriticá, todo inició con un primer derrumbe registrado a las 12 y 40 de la madrugada del pasado sábado, que se llevó la mitad de la escuela perteneciente a la institución educativa San Rafael, donde vivieron por más de 8 años como caseros.
Relata este hombre, con su quebrantada voz, que la emergencia natural los obligó a buscar refugio donde una vecina de la zona que los cobijó para pasar la noche.
Cuenta el angustiado campesino que su esposa y sus hijos, en la mañana del sábado, decidieron volver al lugar para recoger algunas de las pertenencias y poder constatar lo que había sucedido y que la oscuridad no les permitió evaluar. A esta decisión se unieron los niños Jean Pierre y William Camilo, amigos de sus hijos quienes vivían en la finca que los había cobijado.

Señala don Orlando que se salvó porque decidió salir primero a buscar cómo llamar y recargar su celular para poder dar parte a los organismos de socorro y a la rectora de la institución sobre lo sucedido, salida a la cual invitó a su hijo menor, pero que finalmente no lo quiso acompañar.
“Yo le insistí mucho a mi niño Leison Estiven que me acompañara, él alcanzó a salir hasta el portón y le dije que se fuera conmigo, pero decidió quedarse con su mamá, esa fue la última vez que los vi”, agrega sollozando, mientras recuerda que eran cerca de las ocho de la mañana cuando le informaron que la escuela se había acabado de ir y en ella estaba su esposa, sus tres niños y los dos vecinos.
Las autoridades municipales y organismos de socorro continúan las labores de búsqueda y rescate, pues falta por encontrar el cuerpo de uno de los niños Isaza.

Tras las jornadas que se realizan desde la Sala de Crisis de Calarcá se informó que luego de la evaluación del terreno y el recorrido de los caninos, se continuarán las labores de rescate en el perímetro seleccionado para realizar la búsqueda de Jean Pierre, la sexta víctima de la avalancha que ocurrió el pasado sábado en la escuela rural de Calarcá.
De igual manera, se continúa el monitoreo de la zona para evitar más riesgos de deslizamiento, donde además se estableció un esquema de seguridad y análisis de riesgo.

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