Los negocios especiliazados en la comercialización de este producto en Tuluá pueden respirar tranquilos porque no serán multados como tampoco sus clientes.

Si los habituales compradores de empanadas de sitios emblemáticos de Tuluá en materia de colesterol como Las Chapetas en el barrio Salesianos o El Sinaí en el Victoria hubieran pagado las multas por infracciones al Código Nacional de Policía, seguramente la Villa de Céspedes sería la Dubái de América.

Su popularidad y delicia al paladar ha dado incluso para que en la ciudad se hayan levantado varias iglesias, construido sedes comunales, elegido muchas reinas de belleza e, incluso, cientos de tulueños hayan alcanzado su meta profesional gracias al desvelo de una madre y el apoyo de familiares y vecinos.

Todos estos logros se pueden contar hoy porque no existía la Ley 1801, conocida también como Código Nacional de Policía mediante la cual, según algunos medios de comunicación y las redes sociales, se están multando a los ciudadanos que lleguen a comprar empanadas a ventas como El Sinaí o Las Chapetas.
La pelotera se formó el pasado fin de semana cuando unidades de la Policía Metropolitana de Bogotá multaron a cuatro personas en el barrio La Castellana, quienes llegaron a una habitual venta callejera de empanadas, cuya propietaria estaba siendo conminada en ese momento por la ocupación del espacio público.
Según lo informó posteriormente la Policía Metropolitana, los uniformados estaban adelantando un procedimiento de control al espacio público, que era invadido por el pequeño comerciante, momento en que llegaron los comensales a quienes «se les advirtió» del trámite para que se abstuvieran de hacer la compra.

Señalan las autoridades que allí se aplicó el artículo 140 del Código Nacional de Policía, especialmente el numeral 6 del artículo 140 que prohíbe «promover o facilitar el uso u ocupación del espació público en violación de las normas y jurisprudencia constitucional vigente».

Al desatender la recomendación de la autoridad, tanto los compradores como el vendedor fueron objeto de sendos comparendos, lo que les significaba una multa, de ser confirmada la infracción por parte de un Inspector de Policía, de $ 884.000.
Luego del episodio, que se multiplicó también en Armenia e Ibagué, el senador Germán Varón Co-trino, ponente de la iniciativa que dio lugar al Código de Policía, aclaró que «la Ley está muy mal interpretada porque la capacitación fue erróneamente desarrollada y entonces tratan de justificarlo diciendo que el código contiene una norma que permite esta facultad» y precisa que allí hay un abuso de autoridad.

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Con todo, el episodio, que ha dado incluso para que los colombianos hagan gala de su ingenio de través de cientos de memes, hará para que la empanada siga siendo la reina del colesterol y juntas comunales, párrocos de iglesias y estudiantes de bajos recursos alcancen sus objetivos.

 

“Perseguir fritangas no es una instrucción policial”

«El escenario en el que un policía imponga algún comparendo por la venta de empanadas o lo haga con algún comprador de este producto no se verá en Tuluá, no es una instrucción que nos haya dado la institución y de ello los tulueños deben tener plena seguridad».

Con apenas una semana como encargado del comando de la Policía Tuluá, el mayor Héctor Fabio Toro Zapata ya le tocó afrontar su primer “chicharrón”.

La aseveración corresponde al mayor Héctor Fabio Toro Zapata, el nuevo comandante de la Estación de Policia Tuluá, en entrevista concedida a EL TABLOI-DE a través del Facebook Live.
El oficial, de origen campesino, nacido en Belén de Umbría, Risaralda, e hincha del Pereira, a su juicio “el mejor equipo del mundo”, lleva 15 años en la institución en donde se especializó en investigación.
Lleva cerca de un año en el Valle del Cauca, llegando inicialmente a Dagua de donde pasó a Cartago en calidad de comandante encargado del Distrito de Policía, donde le correspondió vivir momentos difíciles.
En relación con el caso que esta semana fue tendencia en todas las redes sociales, Toro Zapata fue enfático en señalar que allí hubo una mala interpretación de la norma, todo acompañado con alguna exageración mediática que resultó impactante.

Precisó que trabajará de la mano de la Administración Municipal en el plan que se adelanta en la ciudad para la recuperación del espacio público, espe-cíficamente en las vías principales, los parques y colegios.
Señaló que hay otras conductas, distintas a las que dieron lugar al episodio de las empanadas, que serán objeto de acciones concretas por parte de sus hombres.

«También trabajaremos en el fortalecimiento de las redes de participación cívica y el hurto a personas y residencias, todo ello acompañado con un trabajo social. Es decir debemos romper los para-digmas para lograr cambios de fondo en nuestra sociedad» puntualizó el oficial.

 

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