“…un aprendizaje es significativo si parte de los conocimientos previos de los estudiantes…”.

En este año lectivo hemos querido fortalecer la planeación de clases teniendo en cuenta los momentos básicos en la búsqueda del desarrollo de competencias en los estudiantes.

Se pretende rescatar la enseñanza donde el alumno sea el centro del aprendizaje y el docente el motor que activa el eje.

De este modo toman importancia cinco momentos: exploración, estructuración, ejecución o práctica, transferencia y evaluación.

Esto no es nuevo y los docentes normalistas lo conocen muy bien.

Pero, sí es algo que hoy en día está en auge con los elementos que hacen la diferencia en la enseñanza y que son fomentados desde el Ministerio de Educación Nacional a través del Programa Todos a Aprender.

Como refiere Ausubel, un aprendizaje es significativo si parte de los conocimientos previos de los estudiantes.

Por lo cual, la exploración al inicio de las clases es fundamental. Paso seguido el docente debe empoderarse y modelar el objetivo a través de la estructuración, esto es darle forma concisa al conocimiento o competencia que se quiere forjar.

Hasta allí se diría que la clase va terminando. No es así, es allí que va empezando.

Porque se debe dar paso a la experiencia del estudiante ya sea de forma individual, en parejas o en grupos dándole importancia al enfoque del trabajo cooperativo.

Estamos hablando de la ejecución o práctica, momento indispensable en que los alumnos toman parte activa del conocimiento.

Vamos dando paso a la socialización o transferencia entre pares, del conocimiento aprendido.

El escuchar al otro, el compartir experiencias hace que las cosas no se queden sueltas y se pueda lograr una evaluación significativa del proceso mediante actividades en las que el docente verifique las competencias alcanzadas por los alumnos a la vez que reflexione sobre el cumplimiento efectivo de la planeación.

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