“…Propuesta que debe ir encadenada a la recuperación de la familia como eje de la sociedad…”.

En las postrimerías de su gobierno el expresidente Juan Manuel Santos lanzó una de sus tantas frases indicando que Colombia era un país enfermo, frase con la que quiso representar la marcada tendencia de algunos colombianos a destruir, criticar y dañar incluso aquellas cosas buenas que se hacen desde el gobierno o el sector privado.

Estas palabras de Santos cobran vigencia todos los días y la ratificamos con noticias como la de esta semana cuando una mujer decidió poner fin a sus días y llevarse consigo a la eternidad a su hijo de 10 años de edad.

Aunque la frase de Santos tenía como destinatarios a sus contradictores políticos, hoy el triste episodio de Paola y su pequeño hijo ratifica que el nuestro si es un país enfermo mental y las cifras lo corroboran pues según Medicina Legal la tasa anual de suicidios no ha bajado del 5% por cada 100 mil habitantes.

El estremecedor caso de la mujer a quien la crisis económica, la falta de oportunidades y el desamor la acorralaron hasta cegarla espiritualmente y llevarla a lanzarse al vacío, no se puede quedar únicamente en el video que morbosamente se reproduce en las redes sociales o en las críticas, señalamiento o sindicaciones morales, sino que debe usarse para replantear la política pública de salud mental y darnos cuenta que hasta ahora se ha quedado solo en rutas de atención y nada más.

Sería interesante que el tema de los suicidios se vea como un asunto de salud pública y haga parte de la agenda de quienes hoy inician campaña por las alcaldías y gobernaciones del país, propuesta que debe ir encadenada a la recuperación de la familia como eje fundamental de la sociedad, pues soy un convencido que si Paola hubiese tenido una familia más funcional habría encontrado una salida al drama que vivía y que la llevó a buscar en la muerte la solución a sus males.

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