“…Pero tampoco puede ser este episodio vivido la razón para tirar por la borda lo avanzado…”.

El demencial ataque perpetrado el pasado jueves en las instalaciones de la escuela General Santander en Bogotá hizo que quienes vivimos los atroces atentados de los años 90, cuando Pablo Escobar quiso someter a punta de bombas la institucionalidad del país, sintiéramos el temor del regreso de esos días oscuros y que no se registraban desde hacía doce años.

+La acción terrorista nos devuelve a la realidad y debe llevar a pensar que si bien es cierto hoy el territorio nacional camina por la senda de una paz en construcción, no se debe bajar la guardia, pues persisten factores y actores que quieren de-sestabilizar al país y seguirle sacando réditos a la guerra.

Frente a ese hecho criminal perpetrado por quienes aún sueñan que a través de la guerra pueden acceder al poder y no se dan cuenta que hoy son un grupúsculo cada vez más disminuído, nos corresponde como ciudadanos cerrar filas y respaldar la institucionalidad del país, pues pese a las debilidades y el resquebrajamiento de esta, siempre estaremos por encima de ella y nos corresponde rodearla pues hay un bien superior que cuidar y es preservar la paz cuya semilla se sembró y que la sangre de estos héroes, una buena parte de ellos anónimos sea la última que derrame.

También tengo claro que le corresponde al presidente Duque fortalecer las actuaciones militares para contrarrestar el accionar criminal de quienes pretenden sembrer el caos en el territorio patrio.
Pero tampoco puede ser este triste episodio vivido el jueves en la capital del país, la razón para tirar por la borda todo lo avanzado hasta ahora como algunas voces beligerantes proponen desde las redes sociales pues buscan desde todas las orillas meter en el paquete a las Farc desmovilizadas.

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