Zozobra, temor y pánico generó entre los habitantes de Riofrio la manera en que fue asesinada, dos hermanos en el interior de su finca.
El doble crimen que alteró la tranquilidad y seguridad en esta zona del municipio, especialmente en el corregimiento de Salónica, se perpetró en la vereda Morroplancho Bajo hacia las 7 y 30 de la noche el viernes de la semana pasada.

Los campesinos se encontraban en el interior de la finca El Retorno, cuando se vieron sorprendidos por varios hombres que portaban armas automáticas y procedieron a intimidar a la indefensa mujer y a su hermano.
Las víctimas del grupo de antisociales fueron identificadas por las autoridades en las diligencias de ley como María Irene Ramírez Ospina y Carlos Arturo Ospina, de 62 y 68 años de edad respectivamente.

De acuerdo con las informaciones de las autoridades que atendieron el llamado de los campesinos que escucharon las fuertes detonaciones que retumbaron por los aires en la noche fría que arropaba esta región rural del municipio de Riofrío.
El cuerpo de la infor-tunada mujer fue hallado en su cama con varios impactos de arma de fuego en el cuerpo.
Mientras que su hermano, quien al momento de la incursión se encontraba en la parte posterior de la casa lavando un café, fue abordado por los pistoleros que lo golpearon y le propinaron varios disparos y posteriormente le cercenaron la cabeza, que fue dejada en la carretera y su cuerpo al lado del tanque de la peladora de café.
Allegados a los campesinos asesinados, señalaron que los delincuentes luego de haber acabado con la vida de estas personas procedieron a saquear la vivienda y realizar disparos contra los electrodomésticos que allí había.

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“Don Carlos era un hombre que nunca tuvimos nada malo que decir de él, siempre fue una persona trabajadora, servicial y sociable” enfatizó uno de sus amigos campesinos.
Se conoció también que el labriego desde hacía cerca de 28 años vivía en esta región de la vereda de Morroplancho, donde gozaba del aprecio de sus vecinos.
Entre tanto su hermana, que era divorciada, dejó tres hijos y ocho nietos y desde hacía cuatro años se encontraba viviendo en la finca.
De acuerdo con investigadores de la Fiscalía y la Policía, los antisociales dejaron pintado un letrero que decía “por ratas”, pero al parecer sería un factor de distracción para la investigación.
Frente a este caso se manejan varias hipótesis, las cuales son analizadas minuciosamente para tratar de enrutar la investigación y determinar los móviles reales de este doble crimen y los responsables del mismo.

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