Las garrapatas suelen adherirse a la piel con el objetivo de succionar sangre la mayor cantidad de tiempo posible.

¿Te has preguntado por qué no es posible quitarse una garrapata simplemente arrancándola? ¿Qué tiene la mordida de éste ácaro, que ha cautivado a los científicos? He aquí la explicación. 

Los ixodoideos, como científicamente se les llama a las garrapatas, cuentan con un mecanismo único en su boca, la cual se puede describir como una máquina con dos ganchos que van ‘cavando’ la superficie de la piel para introducir una especie de ‘tubo’, que se llama hipostoma, dispuesto para succionar sangre. 

“Es casi como nadar en la piel” comenta Dania Richter, bióloga de la Universidad Tecnológica de Braunschweig, Alemania, según reseña el portal NPR. 

Pero además, el hipostoma cuenta con una serie de ‘dientes’ que lo hacen semejante a una ‘motosierra’, y que le permiten a la garrapata aferrarse a su víctima durante 3 a 10 días, dependiendo de si es jóven o hembra adulta, para alimentarse sin pausa y así incrementar hasta “200 veces su tamaño”, agrega  Richter.

La picada de este diminuto pero peligroso animal se diferencia de la de los mosquitos, que es mucho más simple y les permite alimentarse en cuestión de segundos.

En cambio, las garrapatas de patas negras, por ejemplo –mayormente ubicadas en las costas del Pacífico y transmisoras de la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la peligrosa enfermedad de Lyme–, viven alrededor de tres años y tiene que alimentarse por lo menos tres veces hasta llenarse, a fin de contar con suficiente sangre para su desarrollo y reproducción. 

¿Cuál es la forma correcta de quitarse una garrapata?

El particular mecanismo de ‘motosierra’ de la boca de la garrapata hace que a veces sea difícil quitarsela de encima. Kerry Padgett, bióloga supervisora del Departamento de Salud Pública de California, recomienda agarrar el insecto cerca de la piel con un par de pinzas finas y, “sin sacudidas” ni “torsiones”, halarlo con un movimiento “suave, tirando hacia arriba”. 

También te puede interesar:   La historia de una foca que vivió con un plato volador en el cuello
Compartir: