“…Las instituciones educativas son para estudiar, no para tener relaciones sexuales, por-que de generalizarse esta práctica más tarde, serán moteles…”.

El relativismo que se vive en el mundo globalizado actual ha conducido inexorablemente a que se presenten muchísimos problemas en la conducta humana que, si bien en otros tiempos eran castigados y corregidos, hoy la misma ley lo impide, en aras del libre desarrollo de la personalidad, lo que dificulta tomar medidas de carácter correctivo o preventivo y en consecuencia se presentan contradicciones de difícil resolución en la misma sociedad.

Es así como esta semana la Corte Suprema de Justicia dictaminó que no había ninguna clase de falta de una pareja que tuvo relaciones sexuales en un salón de clase en determinado colegio, alegando que no tuvo incidencia negativa en la comunidad académica y que cualquier castigo sería violar el derecho a la intimidad.

Y entonces, así se puede convertir cualquier institución educativa en un motel o sitio apropiado para adelantar los amoríos entre las parejas y creemos que esto hace parte del relativismo actual, en donde las calles se convirtieron en almacenes, los andenes en ventas permanentes, el irrespeto a la ley es la norma general, a los niños no se les puede corregir su conducta durante su período de aprendizaje, da lo mismo ser honrado que ser ladrón, y ni qué decir del irrespeto a la honra y vida de las personas. Y vemos con preocupación y alarma que cada gobierno da bandazos a uno y otro lado, sin acertar qué camino seguir para resolver la problemática del día a día en la sociedad, que pide y exige normas claras, estrictas y precisas para lograr una sana convivencia, pacífica y duradera.

Es el caso de la dosis mínima del consumo de marihuana, que se venía aceptando como legal y la consecuencia fue el crecimiento geométrico de personas adictas y ahora, se va a castigar la misma cantidad, si el afectado no posee la fórmula médica recetada, lo cual es un imposible fáctico y así quedó demostrado con la gran cantidad de adictos que salieron a protestar por la nueva medida. Por lo tanto, estimamos que las instituciones educativas son para estudiar, no para tener relaciones sexuales, porque de generalizarse esta práctica avalada por la misma jurisprudencia de la Corte, más temprano que tarde, serán moteles permanentes gratuitos para los jóvenes que deseen satisfacer sus necesidades sexuales.

Estamos escuchando a diario cientos de quejas de padres de familia y educadores porque los estudiantes, desde niños, se volvieron “intocables” en lo referente a su conducta. En buena hora el propio Presidente de la república, acaba de anunciar que se debe recuperar la ética y la legalidad. Que así sea, para bien de nuestros hijos y la misma sociedad.

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