Mientras los taxistas se quejan por los altos costos de sostenimiento de un automotor, los mototransportadores aseguran que están siendo perseguidos. Unas cinco mil motos estarían haciendo transporte informal en la ciudad.

El gremio de los taxistas se queja porque se les quiere sacar de los estacionamientos que siempre han usado.

Las continuas quejas de los tulueños, el desorden tanto en estacionamientos como en las vías públicas y la hostilidad que se observa con los taxistas, viene evidenciando en Tuluá un problema que si bien es nacional, está tomando matices de gravedad en la ciudad, el crecimiento de los mototaxistas.

La situación ha llegado a extremos tales como enfrentamientos verbales y de hecho entre miembros de los dos gremios que han terminado con la intervención de las autoridades y litigios legales que aún persisten.
A juicio de algunos taxistas, en los últimos dos años se viene observando un incremento exagerado de mototransportadores informales, algunos de los cuales estarían llegando de otras ciudades.

DATO: Las dos modalidades de transporte se reparten entre 720 taxis y cerca de cinco mil motos

“Entre los mototaxistas sabemos de la existencia de otros transportadores que están llegando de ciudades como Cerrito, Buga, Trujillo, Andalucía, Bugalagrande, Zarzal, Roldanillo y hasta de Cali y Palmira” señala un mototransportador informal para corroborar el crecimiento de esta modalidad de transporte.
De acuerdo con las cifras existentes en el Departamento de Movilidad y Seguridad Vial, Tuluá cuenta con aproximadamente 75.000 motos registradas, cifra que puede aproximarse a las 90.000 si se tiene en cuenta el tránsito flotante de comerciantes, estudiantes y personas del común que hacen tránsito diario por la ciudad.
Los mismos mototransportadores aproximan entre cuatro y cinco mil las motos que circulan actualmente en la Villa de Céspedes en funciones de transporte público.

Los mototransportadores sostienen que están llegando de otras ciudades muchas motos a disputarles su trabajo.

A un lado del litigio entre las dos modalidades de transporte se sitúan las busetas de servicio público que también protestan por el perjuicio que les causa la informalidad.
Este servicio es prestado por 43 vehículos a lo largo de 15 rutas que, según sus conductores, son copadas por los motorratones, perjudicando de manera notable el servicio que están tratando de mejorar mediante un vehículo más nuevo y con una atención más cálida.

“Nos están persiguiendo”

El sostenimiento de un vehículo de servicio público tipo taxi se hace cada vez más difícil ante el crecimiento desmesurado del transporte informal en la Villa de Céspedes.
Para Mario Hernández, transportador de la ciudad con más de 20 años de ejercicio, a esta situación se le debe sumar la persecución de que son objeto los 720 taxistas.

“Nosotros tenemos sitios de estacionamiento para recoger a nuestros usuarios tales como la bahía de La Herradura, la zona de la salud y frente al cementerio Los Olvios pero nos están queriendo sacar de allí mientras que a los mototaxistas les permiten parqueaderos en diversos sitios” señala el taxista.
De acuerdo con los convenios entre los propietarios de los taxis y sus conductores, estos deben hacer una entrega diaria de $ 40 mil, debiendo el taxista recoger para el tanqueo del automotor y su propio ingreso, lo que equivale a un recaudo diario no menor de $ 100 mil, esto para un solo turno.

Por ello, Hernández es partidario, como el grueso de los taxistas, de un incremento de las tarifas que hoy están en $ 3800 por carrera mínima, servicio que sube a $ 4400 cuando se trata de festivos y en horario nocturno.

“Hay competencia foránea”

Para José David Andrade, uno de cientos de mototaxistas que circulan diariamente por la ciudad, Tuluá es muy buena plaza para ejercer esta actividad que sigue siendo informal.

“Uno habla con los colegas y se da cuenta que muchos están llegando de otras localidades porque aquí se trabaja sin problemas y no hay persecución de las autoridades, es decir Tuluá es muy buena plaza” sostiene.
Las propias autoridades municipales tienen conocimiento de que la actividad se ha convertido en un negocio para una serie de personas que se han dedicado a comprar motos, muchas de segunda, para alquilarlas a pensionados y desempleados.
Los mismos informes indican que el alquiler de una moto le deja al propietario entre $ 10 y 12 mil diarios; incluso se conoce de casos de taxistas que han vendido su vehículo para comprar motos, logrando un mayor rendimiento.

Según Andrade, un mototaxista recauda diariamente alrededor de $ 30 mil con lo que debe pagar el alquiler, lo que ha obligado a que las tarifas, que empezaron en $ 1000 hoy ya estén entre $ 2000 y $ 3000, según el trayecto.

También te puede interesar:   Carabineros vigilantes
Compartir: