“…es urgente que el gobierno deje su estado paquidérmico, que analice, planifique y aprenda a prevenir situaciones graves…”.

Es cada vez más diciente la necesidad de que el Estado reaccione con mayor prontitud para resolver los problemas que a diario se presentan en el país y evite así la perturbación del orden público y por ende la inseguridad de la gente que en últimas es quien sufre las consecuencias de los conflictos que nunca ha buscado ni mucho menos esperado en un momento determinado.

Por ejemplo, los saqueos a los supermercados en varios municipios del territorio nacional, nadie ni los propios dueños de los establecimientos hubieran podido pensar que sucedieran estos hechos nefastos para la tranquilidad pública que ahora pareciera se incrementaran con los asesinatos de policías, de líderes sociales, desmovilizados y la arremetida de nuevo contra la infraestructura petrolera, todo ello enmarcado en una compleja campaña electoral que definitivamente tiene polarizado al país político y que en nada favorece a la tan anunciada convivencia pacífica del pueblo.

Y es urgente que el gobierno deje de una vez por todas su estado paquidérmico, que analice, estudie, planifique y aprenda a prevenir situaciones graves que de hacerlo, se pueden evitar, tal como el caso en comento, pues si se hubiera pensado un poco más en las posibles consecuencias de la intervención en los supermercados, hubieran puesto la mínima vigilancia en esos bienes inmuebles, como es costumbre en estos casos, puesto que obviamente su cierre ocasiona un sobresalto tanto en sus propietarios como en los consumidores que acuden a adquirir sus productos alimenticios. Ahora las investigaciones a posteriori podrán conducir a resolver sobre los planteamientos iniciales de las autoridades y se conocerá en definitiva la verdad.

Otro caso que podríamos mencionar en este momento se relaciona con el vil asesinato de una niña de cuatro meses en un municipio cundinamarqués, cuyo entorno familiar ya había sido conocido por las autoridades competentes y el presunto autor de tan abominable crimen ya había efectuado un acto delictivo en contra de la menor. Ninguna autoridad le hizo seguimiento al caso y la madre se sintió totalmente desprotegida. Creemos que hace muchísima falta tomar medidas de prevención del delito que se pueden evitar si existiera un programa especial de seguimiento a aquellos hechos recurrentes en un medio determinado que seguramente es conocido por las autoridades. Y así sucesivamente podríamos enumerar los miles de casos que se presentan a diario a lo largo y ancho del territorio nacional, en donde se refleja que aún tenemos un Estado paquidérmico que tarda demasiado en tomar las decisiones necesarias con el fin de cumplir con la Constitución y la Ley. Lo mismo está sucediendo con los territorios en donde anteriormente las guerrillas desmovilizadas tenían activa presencia y el gobierno aún no ha enviado los agentes necesarios para cubrir esos frentes y ofrecer alternativas a sus habitantes, lo que trae como consecuencia que otros delincuentes se apoderen de esos sectores y en esta forma no se logrará de ninguna manera la paz tan anhelada y por esto seguiremos reiterando la necesidad de la planificación y la prevención como también de la reacción inmediata de todos los organismos del Estado.

Igualmente, las instituciones responsables de proteger a las familias en situación de vulnerabilidad que conocen a menudo de los cientos de casos de abuso de menores, podrían tomar medidas preventivas necesarias que eviten la repetición de los casos criminales que estremecen a la sociedad colombiana y generan intranquilidad y zozobra en la comunidad en general ya que se ha llegado a extremos jamás vistos en relación con la violencia intrafamiliar y es preciso entonces, actuar de inmediato porque esperar un minuto más, es demasiado tarde.

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