Que el fútbol es una pasión, es una verdad que los tulueños han hecho realidad a través de la Corporación Deportivo Tuluá, premisa que se hace evidente en su eslogan, el Equipo Corazón, o en los vibrantes relatos del narrador Carlos Alberto “Beto” Serna cuando ante un gol que cambia la historia del partido, sostiene que se quiere morir.

La contratación para este año de jugadores con alguna experiencia que se complementan con una nómina joven, tiene al equipo entre los ocho de Colombia que disputarán la gran final.

La historia de Cortuluá, contrario a lo que piensan los jóvenes de hoy que tímidamente siguen al equipo, nació casi a mediados del siglo pasado, exactamente el 21 de noviembre de 1967, es decir que en dos meses será cincuentenaria.
Pero el sueño de la primera A comenzó a gestarse en 1990 cuando la Dimayor abrió sus puertas a los equipos de provincia y reglamentó el torneo de ascenso. Entonces sus promotores de la época, el paraguayo Hernando Acosta y Alfonso Parra, entre otros, inscribieron el equipo y, para su financiación, se empezaron a vender acciones a $ 5000.

Su primer gran patrocinador fue la empresa caleña Inversiones Calypso, cuyos directivos trajeron algunos jugadores de Cali dirigidos inicialmente por Fredy Ospina y luego por el tulueño Ramiro “Pinino” Orozco.
En 1992, ante el riesgo de perder la ficha de la Dimayor por los malos resultados y el retiro de Calyspo, llegó al equipo Óscar Ignacio Martán Rodríguez, quien traía la experiencia de dirigir con éxito al club Estudiantes de Tuluá y tenía excelentes nexos con la Escuela Carlos Sarmiento Lora.
La nueva dinámica del club se vio reflejada a finales de 1993 cuando, bajo la dirección técnica de Humberto “Tucho” Ortiz, se logra el anhelado ascenso a la primera división, en un partido vibrante ante el Deportes Palmira en la Villa de las Palmas.
El siguiente logro del Equipo Corazón fue la clasificación a la Copa Libertadores de América en 2002, con la dirección técnica del argentino Héctor Óscar Quintabani, paso que llevó al equipo a enfrentarse con River Plate y Talleres de Córdoba de Argentina, y América de México.

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Los primeros promotores de Cortuluá al iniciar su trasegar por el fútbol nacional se ven en esta gráfica de 1990, durante un partido amistoso en el Doce de Octubre frente al Deportivo Cali.

Las vacas flacas
Las delicias de los triunfos solo le alcanzaron a Cortuluá para diez años. En 2004, altibajos económicos por la falta de patrocinio, condujo al equipo nuevamente a la categoría B.
Durante los años siguientes, con el castigo jurídico de la institución en la Lista Clinton, la situación del equipo fue mucho más difícil y aunque Martán Rodríguez desde la sombra hacía esfuerzos por sostenerlo, todo parecía imposible.
En el 2009, esta vez con la conducción técnica de Fernando Velasco, se vuelve a la A pero este sueño se diluyó un año después cuando, ante la falta de recursos económicos y humanos, se vuelve a la B de manera irremediable.
Dispuesto a regresar a la liga de los grandes, Martán, ya de nuevo en la presidencia y libre de los líos jurídicos que le significaron por varios años la Lista Clinton, cambió la mentalidad pasional con que llegó a la institución y se decidió por convertirla en el negocio en que se ha transformado el fútbol.
Para el 2015 llega como nuevo estratega del equipo Jaime de la Pava y se formula un proyecto en el que la meta fundamental era la A.
Así, gracias a una concesión especial de la Dimayor que conforma un cuadrangular con varios equipos de la B a fin de que uno vuelva a la A, el 21 de enero de ese año, el sueño de la primera división regresa a la ciudad y con ello la alegría de sus fieles hinchas.
Son muchas las historias que, durante esos casi 50 años, se han tenido en el interior del Equipo Corazón y muchos de los jugadores, técnicos y directivos que hacen parte de lo que hoy es Cortuluá, una institución con bases sólidas y muchos sueños.
Pero aparte de la formación deportiva, también la institución se ha esmerado por la formación de seres humanos que mañana puedan repetir con el escritor argelino Albert Camus: “Lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”.

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