Una novela mulata

…Nos entrega tres historias que suceden en diversos tiempos pero igualadas por una misma geografía…”.

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Ómar Ortiz

Conocí a Oscar Perdomo cuando en 1998 ganó el Premio Jorge Isaacs en la modalidad de novela con su obra “Hacia la aurora”, siendo estudiante de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Para muchos fue una sorpresa que un joven sin pergaminos y completamente desconocido en los excluyentes circuitos literarios de Cali, obtuviera el máximo galardón de novela frente a concursantes con más pretensiones y que desde mucho hacían parte de la variopinta fauna de egos que conforman la tradición literaria vallecaucana.
Pues bien, los posteriores trabajos narrativos de Perdomo y su disciplina académica que lo llevó a obtener una Maestría en Literatura y un posterior Doctorado en Humanidades, dio la razón a los jurados que tempranamente encontraron en su Opera Prima las calidades necesarias para obtener ese primer reconocimiento en su trabajo como creador. Hoy, la editorial “Caza de Libros” nos entrega su más reciente trabajo narrativo que fue premiado en la Convocatoria de Estímulos realizada por la Secretaría de Cultura de Cali en el 2016, se trata de la novela “Allá en la Guajira arriba”.
La novela nos entrega tres historias que suceden en diversos tiempos pero igualadas por una misma geografía y una similar tradición cultural que tiene su mejor expresión en los cantos de juglaría que informan la música de acordeón con que los herederos de Francisco el Hombre nutren sus cantares vallenatos. Encontramos en sus páginas un alter ego del autor, el narrador de la novela, intérprete como Perdomo del acordeón quien corteja a Lissette, esposa de un militar de alto de rango, exponiéndole las falsedades del medio social que la rodea y la tragedia de un país organizado desde la independencia por unas élites abyectas y corruptas. En otro plano, dos amigos, Rafael Escalona y el Tite Socarras, rememoran de parranda en parranda vallenata los amoríos de Escalona y los malogrados sueños de Socarras de hacer una fortuna contrabandeando Old Parr y cigarrillos Malboro. Pero la verdadera razón del autor al escribir esta saga caribeña, es adentrarnos en la historia del almirante José Prudencio Padilla, hijo de guajira y negro y uno de los grandes héroes de la independencia, gestor de memorables triunfos navales que impidieron a los españoles la retoma de nuestros puertos caribeños. Padilla, borrado de nuestro Panteón por su condición de mulato y de hombre íntegro, terminó victima de los odios, los celos y las furias que igual acabaron con la Gran Colombia y con un proyecto de nación que naufragó desde su oprobioso ajusticiamiento, con las libertades y bondades que prometía la naciente república. Los invito a leerla, vale la pena.

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