“…campanazo para nuestra comarca, que no plantea una potencialidad hacia esta forma de negocios…”.

De acuerdo a los pronósticos concluyentes emitidos por el Banco Mundial, y los analistas de futuro, uno de los negocios realmente sostenibles en los próximos veinte años, es el turismo, en el entendido que cada vez mayor cantidad de seres humanos estarán de acuerdo en pagar más por servicios de hotelería, restaurantería y de viajes de placer.

Se estima de acuerdo con los cálculos de la misma fuente que en 2030, los ingresos per cápita destinados a ocio y cultura serán del 45%, lo que significa que casi la mitad de los ingresos de las personas se destinarán al reconocimiento de lugares, parajes y nuevas experiencias en sitios identificados como turísticos.
Se deberá dar formación profesional en torno a la hotelería y el turismo, como elementos no solamente del servicio, sino como modelos de negocio que impulsarán las economías locales y permitirán la transformación de entornos comunes y triviales, en contextos amigables con el medio ambiente y de paso autosostenibles, haciendo gala de los sistemas complejos, indicó Édgar Morín.

Frente a ello, Tuluá y sus municipios aledaños deberán hacer una correcta lectura de su futuro posible, ya que, ante las dificultades sociales propias de nuestra nación, ha sido Colombia el país con mayor crecimiento del turismo de acuerdo con los análisis del Banco Interamericano de Desarrollo en los últimos 5 años, siendo esto un campanazo para lugares que como nuestra comarca, no plantean una potencialidad hacia esta forma de negocios y que están en mora de auto cuestionarse, para generar reflexiones sobre estas posibilidades de futuro.

Se debe aprovechar entonces la posición geográfica privilegiada de Tuluá y sus alrededores, su clima generoso y la calidez humana de sus gentes, para que a través de la voluntad política se consiga con el gobierno nacional, los gremios y las comunidades, entender que es hora de cambiar de horizonte y que los recursos destinados a la promoción del turismo, se deben invertir en ciudades que como la nuestra, pueden fácilmente convertirse en un potencial de desarrollo, ecoturístico, de grandes proporciones, que permitan la llegada de capitales serios de inversión a la ciudad, los cuales pueden generar empleo de calidad y con ello ocupación y desarrollo social.

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