“…después de dos años de cautiverio, fue puesto en libertad, y regresó a Tuluá para ejercer su profesión…”.

Hoy sábado 6 de octubre, se cumplen 84 años del fallecimiento del ilustre hijo de Valparaíso, Antioquia, pero tan tulueño como nuestro río tutelar, el doctor Tomás Uribe Uribe, hijo de don Tomás Uribe Toro y de doña María Luisa Uribe Uribe, quienes, debido a la persecución política desatada contra ellos, por el señor Justo Pastor Berrío, Presidente del Estado de Antioquia, quien no aceptaba que ideas contrarias a las suyas, fueran pregonadas por el señor Tomás, se vieron obligados a dejar su Hacienda llamada “El Palmar” y venirse para las tierras del viejo Cauca, llegando a la ciudad de Buga, el 14 de enero de 1894, muriendo su madre ese mismo día.

Pasado poco tiempo, los hermanos Uribe, continuaron sus estudios, los cuales fueron interrumpidos por la Revolución del Cauca de 1976, entrando a las filas Heraclio y Rafael, al mando del General Julián Trujillo. En la batalla de Los Chancos, fue herido Rafael, lo que llenó de orgullo a su padre.

Terminada la guerra, el General Julián Trujillo consiguió una beca a Rafael, para que estudiara en Bogotá jurisprudencia, llevándose consigo a su hermano Tomás, para que estudiara Medicina, graduándose en 1887, ejerciendo su profesión en Cali y Tuluá. Posteriormente, viajó hacia Alemania, Francia e Inglaterra para especializarse y, estando fuera, murió su señor padre.
Ya en Tuluá, contrajo matrimonio con su prima doña Luisa White Uribe, el 8 de julio de 1897, alegrando el hogar con la llegada de sus hijos, pero con la presencia siniestra de la Guerra de los Mil Días, el doctor Tomás y su hermano Julián, fueron privados de la libertad y trasladados a Cali, donde fueron sometidos a los más crueles sufrimientos.
Terminada la Guerra, después de dos años de cautiverio, fue puesto en libertad, y regresó a Tuluá para ejercer su profesión y atender la Botica.

El doctor Tomás, con los doctores José Antonio González y Simón Jiménez Bonilla, acompañados de prestantes ciudadanos y cultas damas, fundaron el Hospital San Antonio de Tuluá.
Además de su civismo, fue un político que amó a su Partido y en la Gloriosa Convención Liberal de Ibagué en 1822, fue elegido primer Vicepresidente.
Fue amado por liberales y conservadores a quienes sirvió y le sirvieron con la sinceridad de la amistad.

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