Algunos de sus más fieles exponentes aún persisten en la actividad y pueden ser contratados frente a donde por muchos años estuvo Los Líderes.

El trabajo en aquella época era continuo, a diferencia de hoy en que una contratación es esporádica y muchas veces el cliente regatea el precio.

Las serenatas, esas expresiones musicales en las que el amor era el factor que reunía a los enamorados, casi siempre separados por una ventana, han desaparecido prácticamente del ideario popular y con ellos se han ido quienes se encargaban de darles vida, los serenateros.

Se trataba de un formato musical cuya cima de popularidad se dio en siglo XVIII cuando los músicos, generalmente con instrumentos de cuerda como la guitarra, la bandola y el tiple, iban de puerta en puerta entonando boleros, valses y pasillos para reconciliar alguna novia esquiva o para desearle un feliz cumpleaños.

En Tuluá la época dorada de los serenateros se vivió entre los años 60, 70 y algo de los 80 con exponentes que hoy solo perviven en la memoria de una tercera edad que tuvo el privilegio de disfrutarla en vivo y en directo.
Según cuenta James Ren-tería, uno de los pocos serenateros que aún quedan en la ciudad, el movimiento se inició por el año 68 cuando quienes practicaban este oficio se reunían en el antiguo bar Central, justamente en donde queda la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos.

Nacimiento de Los Líderes

Recuerda sin mayores dificultades los nombres de Camilo Cruz, Luis Alfonso Gutiérrez, Pedro Nel Gonzá-lez, Germán Cruz y Eliberto Panesso como algunos de los que cada noche llegaban al popular bar tulueño para programar el orden de salida.

Las serenatas en los años 60 y 70 eran habituales para reconciliar parejas. En muchas ocasiones los músicos debían salir corriendo ante la furia de algún suegro que no había aceptado la relación de su hija.

«Yo acostumbraba ir como observador de los músicos pues me gustaba y poco a poco me fui aficionando más hasta que, al llegar a la mayoría de edad, pude ingresar como baterista luego de que fallecieran Germán y Eliberto» anota Rentería.

Un grupo que dio mucho de qué hablar en su momento fue Los Galantes que estaba conformado por Gerardo Echeverry, Nelson Manzano, Pedro Nel González, el mismo del conjunto Cruz; Enrique Velásquez y el inolvidable Julio Romero o «Julio Tambora», agrupación que eventualmente era reforzada por el mismo Rentería.

«Arrancando la década de los 70, llegaron a la ciudad los hermanos Walther, Ar-giro y Olmedo Osorio Qui-ceno, quienes adquirieron un pequeño local en la misma carrera 26, enseguida de la Casa de las Tribunas, en donde montaron un pequeño bar y bautizaron con el nombre de Los Líderes» sigue evocando James Rentería, cuya memoria sobre la época sigue intacta.

El movimiento serenatero pareció multiplicarse y empezaron a llegar músicos de todos los rincones a la vez que se conformaban nuevas agrupaciones, generalmente tríos, que mantenían un ritmo de trabajo intenso.
«Teníamos un tren laboral muy fuerte, a veces trabajábamos toda la noche y, en la mañana, cuando estábamos durmiendo, de pronto llegaban a llamarnos porque debíamos ir a atender alguna fiesta en una hacienda de la región y prácticamente empatábamos con la noche siguiente» agrega el músico que todavía persiste en el arte.

Reinado del bolero

Sostiene que la mayoría de las veces los contrataban para cantar en las ventanas cuando el novio había sido echado por la novia y buscaba con una serenata la reconciliación y agrega que en ocasiones salían bañados por el suegro que no aceptaba la relación.

Rentería, un romántico empedernido, sostiene que el rey de la serenata era y seguirá siendo el bolero y recuerda que los más apetecidos eran los interpretados por Los Panchos, Julio Jaramillo, Olimpo Cárdenas y el trío Los Embajadores entre otros.
Precisa que en esa época se ganaba bien porque las contrataciones abundaban, a diferencia de ahora cuando muy de vez en cuando alguien contrata algún trío para un cumpleaños y los precios deben ser negociados y renegociados.

«En lo personal mis mejores momentos fueron como integrante del trío Los Zafiros del Valle que conformábamos Orlando y Hugo Castillo y yo. Llegamos a acompañar a grandes boleristas como Víctor Hugo Ayala y hasta a Rodolfo Aycardi cuando cantaba música romántica» dice con nostalgia Rentería.
El bar Los Líderes se acabó hacia el año 2005 y con él se fueron los serenateros, algunos de los cuales aún persisten ubicándose cada noche en el andén de Davivienda, en la misma carrera 26, esperando que algún enamorado, al que todavía le quede una pizca de romanticismo, los contrate para seguir uniendo parejas y que el amor no se acabe.

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