Treinta y ocho años después de su muerte, este personaje es evocado por muchos que lo recuerdan como un líder político, mientras que otros guardan silencio y prefieren no mencionarlo.

Alrededor de un café y frente a la plaza principal de este municipio cafetero del Valle del Cauca, plaza que frecuentaba a diario y donde solía tomar las decisiones Leonardo Espinosa Saldarriaga, nos encontramos con el profesor Guillermo Trujillo para traer al presente el recuerdo de un hombre que hace parte de las leyendas políticas del siglo XX.
Hablar de don Leonardo como lo llamaban es tocar las fibras de una población que por varias décadas se acostumbró a verlo, oirlo y obedecerlo.

Este arriero que llegó de las breñas de Antioquia y se instaló en esta población donde logró amasar una fortuna a la que pocos se atrevían a ponerle cifras concretas, se convirtió en un jefe político que se codeaba con los jefes del Valle del Cauca y que según dicen le pasaban al teléfono ministros y hasta el mismo presidente de la república.
Su poder nadie lo discute y era él quien quitaba y ponía alcaldes, administraba los recursos de la alcaldía pues solía decir que los recursos eran sagrados y se debían invertir en lo que era.
De acuerdo con el profesor Trujillo en la década del 70 el presupuesto municipal ascendía a 500 mil pesos y esa fortuna era cuidada celosamente.

“De Leonardo Espinosa Saldarriaga en vida y después de muerto se dijeron y tejieron muchas historias, la mayoría de ellas cargadas de imaginación pues a él se le atribuía lo bueno y lo malo que sucedía” comenta el educador quien ya retirado se ha dedicado a reconstruir la historia de esta población.
“Poca gente hoy recuerda que una gestión de este señor permitió la construcción de la carretera Trujillo-Dosquebradas- Cristales y Naranjal, vía que fue un regalo que le hizo el presidente Carlos Lleras Restrepo en los tiempos del Frente Nacional” relata.

Dato: El ocho de enero de 1980 un hombre y una mujer segaron la vida de Espinosa, amado y odiado por el pueblo.

En la época de don Leonardo la crema y nata del partido conservador se daba cita en Trujillo y por eso era común ver a Rodrigo Lloreda Caicedo y Humberto González Narváez, entregando obras generando desarrollo” agrega y no vacila en señalar que desde el 8 de enero de 1980 cuando lo asesinaron el liderazgo de la población parece que se enterró con él.
El nombre de este personaje a quien el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal ayudó a inmortalizar con su libro El Último Gamonal está relacionado con casi todo pues su capacidad de gestión tuvo que ver con la construcción de escuelas, vías, puestos de salud, obras que hoy prevalecen.

Sobre el lado oscuro de este hombre campesino pocos hablan en Trujillo, porque de alguna manera son más los que lo recuerdan por sus buenas acciones.
“Mire, de ese señor yo no hablo pues si hay un Dios en el cielo será el quien lo perdone pues no era un santo como muchos lo quieren hacer ver y muchas de las muertes de esa época se dieron con su consentimiento” comentó una mujer ya entrada en años que prefirió mantener su nombre en reserva.

Contrario a este sentir, un hombre también mayor recordó que un día acudió a don Leonardo pues su señora madre estaba grave y no solo le dio el dinero para sufragar los gastos, sino que también me ofreció el carro para llevarla a Tuluá.
Esas dos versiones reflejan claramente lo que significó para el territorio trujillense Leonardo Espinosa Saldarriaga el hombre que se convirtió en un mito que hoy sigue vigente.
“Yo no le puedo negar que durante la época de Leonardo se presentaron situaciones difíciles pero se dieron más por la confrontación partidista que se vivía en esa época y que por fortuna se ha superado” asegura el profesor Trujillo.

Toda una película

El martes 8 de enero de 1980 cuando ya la tarde caía sobre el Valle del Cauca, las emisoras de Cali que en época cubrían todo el departamento lanzaron extras al aire anunciando la muerte del líder político.
Walter Rendón, periodista de Trujillo fue testigo de excepción de ese momento que partió en dos la historia de la población.
“Yo venía en una camioneta y estábamos cerca de la casa de Leonardo y escuchamos los disparos y cuando llegamos estaban los cuerpos del agresor y el de la profesora que usaron de gancho ciego en la parte de atrás” asegura Rendón, tras afirmar que cargó el cuerpo del caudillo conservador pero ya era tarde, pues los homicidas habían cumplido su cometido.

De ese episodio se tejieron muchas historias varias de ellas llenas de fantasía, pero lo único cierto es que a partir de ese momento Leonardo Espinosa Saldarriaga el que se codeó con la casta política conservadora e incluso liberal dio un paso a la posteridad. Un personaje al que muchos recuerdan con afecto y otros prefieren dejarlo en el olvido.

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