El Tabloide

Solo felicidad para ellas

“…la celebración del día de la madre se ha convertido en un problema de orden público donde la policía se ve a gatas para atender los conflictos…”.

En 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene su vigencia. La proclama convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.

Las reacciones conservadoras lograron convertir aquella propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre, que se ha generalizado en buena parte del mundo. En nuestro medio, esa celebración se tornó en un evento que sirve para que el sector comercial se dinamice y se recupere económicamente luego de un trimestre inicial que siempre es bajo en ventas.

Es también la oportunidad para que las familias se reúnan en torno a la reina del hogar y vivan un día diferente compartiendo regalos, un almuerzo o una cena donde la alegría sea la nota predominante.
Pero en los últimos años, la celebración del día de la madre se ha convertido en un problema de orden público donde la policía nacional, las urgencias de los hospitales y las clínicas se ven a gatas para atender las demandas de servicios.

La situación es de tal magnitud que alcaldes como el de Cali y Palmira han decretado medidas especiales que van desde la Ley Seca hasta la restricción del tránsito de motocicletas. Los informes de las autoridades señalan que en esta celebración las peleas se incrementan, los heridos por arma de fuego, blanca y en accidentes viales se desbordan en un comportamiento que sociólogos y psicólogos avanzados no han podido descifrar.

Hacemos un llamado a los habitantes de esta región centro norte del Valle a reversar esos informes y cambiar de una vez por todas esas estadísticas perversas que nos dejan mal parados en el contexto internacional. Hagamos de esta fecha lo que es y brindémosle a mamá un día de felicidad, que sea la oportunidad del reencuentro, el diálogo jovial y si la economía lo permite compartir un regalo o una comida especial.

Queremos contar en ediciones futuras que este Día de la Madre pasó sin mayores novedades, que todo fue paz. Que las únicas lagrimas que ella derrame sean de alegría, debe ser el propósito.

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