La mayor satisfacción de Alberto Galeano Ramírez fue haber consolidado la idea de crear una sede de la institución en su ciudad natal.

Las seis hectáreas que le fueron donadas al Sena por el municipio hace más de tres décadas, hoy son el mayor centro de formación técnica y tecnológica de la región. A sus instalaciones llegan aprendices de todo el suroccidente del país.

Si hay alguna institución que llene de orgullo a los tulueños es indudablemente el Sena-Clem, así con apellido, lo que la hace distinta a todas sus hermanas a nivel nacional.
Si bien sus inicios como Centro Latinoamericano de Especies Menores tiene como fecha el año de 1982, por lo que está cumpliendo 35 años, realmente el Sena llegó al Corazón del Valle mucho antes.
Su historia se remonta a 1959 cuando el Concejo Municipal de Tuluá cedió a la institución un terreno de 20 plazas situadas enseguida del Coliseo de Ferias Manuel Victoria Rojas, exactamente donde hoy se encuentra la urbanización El Dorado.
“Allí se planificó la construcción de un centro agropecuario pero nos pusieron tres condiciones: que se desarrollara la construcción en máximo cinco años a partir de la firma de las escrituras, las obras tendrían que comenzar en un lapso no mayor de 10 meses y su costo no podría exceder los 500 mil pesos de la época” señala Germán Suárez García, subdirector actual de la entidad en la ciudad.
La donación fue refrendada en octubre de ese mismo año por el Concejo mediante Acuerdo 41 y avalada dos semanas después por la Gobernación del Valle mediante la Resolución 3445, siendo gobernador el bugueño Alonso Ara-gón Quintero.
Por diversas razones de tipo administrativo, la obra nunca fue posible iniciarla ni cumplir con las condiciones expuestas por el municipio y la donación se perdió, recuerda el funcionario agregando que, de acuerdo con la documentación existente, el acalde en ese momento era Óscar Londoño Pineda.

Nuevos terrenos
Todo parecía indicar que la anhelada sede del Sena en el centro del Valle había quedado en el olvido pero se reactivó en el marco de la Feria de Tuluá de 1977, 17 años después de la primera intención, cuando estuvo como invitado el gerente nacional de institución, el tulueño Alberto Galeano Ramírez.
De acuerdo con la recopilación histórica hecha por el instructor Fabián Cerquera Muñoz, fueron Ramiro Escobar Cruz y el periodista Fernán Muñoz Jiménez entre otros, quienes le tocaron el tema a Galeano quien, sin pérdida de tiempo, retomó la idea y empezó a trabajar en su consolidación.
“Año y medio después, exactamente el 14 de diciembre de 1978, se sanciona el Acuerdo 19 del Concejo Municipal mediante el cual se autoriza el otorgamiento, en calidad de comodato, de un predio ubicado en la vereda Tapias, corregimiento Mateguadua, para que la institución construya allí su Centro Agropecuario. Es el mismo en el que tenemos hoy el Sena-Clem” enfatiza Suárez García.
Un año antes, el Sena había firmado un convenio de cooperación técnica internacional con el IPC Livestock, Basrneveld College de Holanda, con el propósito de formar extensionistas, promotores rurales y pequeños productores campesinos de la región y Latinoamérica con el modelo de formación, y producción.
Así mismo, se buscaba ofrecer formación en procesamiento de alimentos, sistemas de producción pecuaria sostenible y procesos sostenibles biotecnológicos para la producción alternativa de especies menores.

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El legado de un tulueño
Pero fue solo hasta el 8 de septiembre de 1979, luego de que Galeano Ramírez trasladara su despacho nacional hasta Buga, cuando se firmó el comodato entre el municipio de Tuluá, bajo la administración de Eyder Vélez Cathelín, y el Sena mediante el cual se le otorga definitivamente el predio de seis hectáreas para que se construya allí el Sena-Clem.
Tres años después, en julio de 1982, las nuevas instalaciones fueron inauguradas por el presidente de la república, Julio César Turbay Ayala, acompañado por la ministra de Trabajo, Maristella Sanín de Aldana, acto al que asistieron entre otros Pedro de Narváez López, director nacional del Sena; Julio César del Valle Bayona, director regional y Hugo Bruzón, quien fungía como superintendente o director local. Paradójicamente su gestor, Alberto Galeano Ramírez, había salido de la institución un año antes y no pudo hacer parte de los actos inaugurales.
Hoy el Sena-Clem cumple a cabalidad con la función de formar técnicos para ampliar la fuerza laboral de la región y el país, y a sus instalaciones concurren cientos de jóvenes del todo el departamento en busca de nuevos conocimientos con la ventaja de que son gratuitos.
Los 35 años de existencia del Sena-Clem fueron celebrados durante toda la semana con diversos actos que incluyeron travesía de aprendices por el centro del Valle, una eucaristía especial y se remató ayer con una alborada y desfile de comparsas.

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