Cualquier ciudadano puede instalar una cámara en su entorno y solo debe informar si va a usar un poste de la energía eléctrica.

Las cámaras de video se han constituido en un elemento fundamental para la seguridad de la comunidad. Su instalación es sencilla y no requiere mayores trámites.

Los últimos hechos acaecidos en la Villa de Céspedes relacionados con robos a residencias y atracos callejeros, están movilizando a los ciudadanos a instalar sus propios sistemas electrónicos de seguridad a través de cámaras de video.
Los casos más recientes se presentaron en el barrio Alvernia, donde una vivienda fue saqueada por sujetos que aprovecharon la ausencia de sus habitantes, sumado al atraco de que fue objeto una mujer que paseaba a su hijo por los alrededores de la sede de Cortuluá mientras hablaba por teléfono, aparato que le fue arrebatado por un individuo en bicicleta.

De acuerdo con Carlos Octavio Quitián Martínez, secretario de Gobierno Municipal, cualquier ciudadano puede instalar una cámara de seguridad en su vivienda o los alrededores para vigilar lo que sucede en el entorno. “Esta acción es autónoma de cada persona y no tiene que informar a nadie pero si la cámara la va a instalar en un poste de la Compañía de Electricidad de Tuluá, debe hacer un oficio dirigido a esta Secretaría anunciando la instalación y nosotros nos encargaremos de informarle a la Cetsa”, señaló el funcionario.

Agregó que aunque no es obligatorio, el ciudadano también le puede informar al Segundo Distrito de Policía solo para que allí se conozca que existe una nueva cámara que ellos pueden consultar a la hora de necesitarla en el marco de alguna investigación.

Otro tanto sucede si quien la va a instalar es un comerciante en su negocio pues se debe informar a Fenalco que a su vez se contacta con la Cámara de Comercio y la Policía para oficializar la instalación.
Quitián Martínez precisó finalmente que es importante que el ciudadano que instala una cámara de seguridad tenga en cuenta que el material captado por el dispositivo se vuelve en cualquier momento evidencia por lo que debe tener disposición de entregarlo ante el requerimiento de cualquier autoridad.

Si bien el municipio no cuenta con un censo exacto de cuántas cámaras de seguridad ciudadana existen, es claro que es en los barrios de estratos 5 y 6 donde hay el mayor número de estos dispositivos como mecanismo para mantener la seguridad de su entorno.

Por su parte el director de las TIC’s de Tuluá, Alexánder Ricardo Andrade, anunció que las 32 cámaras de seguridad con que cuenta la ciudad actualmente y que viene operando desde hace 12 años, serían retiradas para darle paso a 100 nuevos aparatos de alta resolución y con tecnología de punta.

Precisó el funcionario que allí se tiene proyectada una inversión de $3.000 millones que complementan los $ 5.500 que se tienen presupuestados en el proyecto de Tuluá inteligente. Para desarrollar esta propuesta, Ricardo Andrade aseveró que se debe pasar de la infraestructura de radiofrecuencia a la fibra óptica para lo cual ya se están adelantando las obras necesarias para el tendido de 20 kilómetros de esta red.

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