Aparte de la contaminación por ruido que generan estos automotores, su afán por llegar primero al sitio de la emergencia ha sido causa de varios accidentes en las calles de la Villa de Céspedes.

El ulular de por lo menos diez sirenas simultáneas por las calles de Tuluá, con el consiguiente impacto ambiental por ruido y el afán de conductores, motociclistas y peatones por abrir paso a la hora de un accidente, es hoy un panorama recurrente por la competencia de las empresas que operan cerca de 25 ambulancias en la ciudad.

La situación toma matices dramáticos por cuanto no existe un sistema regulatorio para el tránsito de estos vehículos, control que depende de la Secretaría de Salud Municipal.
John Freddy López Cardona, Coordinador de Seguridad Industrial del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, señaló que se hace necesario, en primera instancia, un estudio sobre el número de ambulancias que deben prestar el servicio de atención a pacientes.

“El problema está en que se ha perdido el sentido humanitario para darle paso al comercial puesto que es sabido que algunas de las empresas que operan este servicio están recibiendo pago de parte de algunas IPS por llevar allí sus pacientes” agregó.
El hecho tiene que ver con el pago que hace el SOAT a las clínicas y hospitales por la atención de pacientes cubiertos con este seguro creado para hechos accidentales de manera directa, distinto a como lo hacen las EPS que glosan sus facturas lo que demora el pago.

López Cardona agregó que esta situación quedó evidenciada cuando desde una IPS se trató de reclutar a los operadores de la ambulancia bomberil para que le llevaran heridos.
Añadió como sugerencia que se podría elaborar un plan que sectorice la ciudad y se le asigne una zona a cada empresa para que haya orden y celeridad en la prestación de este servicio y darle la prioridad al mismo paciente o a su familia para que sea conducido a la clínica u hospital de su preferencia.

DATO: Hay denuncias ciudadanas sobre la existencia de una “red baja” desde donde se direccionan los pacientes hacia una clínica privada del barrio Alvernia.

Desde las mismas empresas de ambulancias se ha establecido que existe lo que ellas llaman “red baja” que integran taxistas, policías y guardas de tránsito para direccionar los heridos hacia una clínica privada situada en el barrio Alvernia.
El Coordinador de Seguridad Industrial del organismo de socorro tulueño afirmó que esto va en detrimento de aquellos casos de accidentes caseros a los que no se les atiende con la misma celeridad puesto que no existe un sistema de respuesta para emergencias de este tipo.

Medidas para el año próximo

El secretario de Salud Municipal, John Freddy Asprilla Aguirre, indicó que el hecho es que no hay un sistema sancionatorio desde el orden nacional aunque a nivel local se ha tratado de ejercer un control sobre esta situación.
“En noviembre del año pasado expedimos un Decreto en busca de darle un ordenamiento a esta situación al tiempo que se le ha oficiado al gobierno departamental para que apoye con medidas coercitivas pero esto requiere un tiempo” aseveró.

Para mejorar y darle organización al sistema de ambulancias en la ciudad, la Secretaría de Salud presentará a comienzos del próximo año un proyecto de acuerdo al Concejo Municipal donde se contemplarán multas y sanciones para este sistema.
“En esa disposición también contemplamos la creación de un Centro Automático de Despacho con un operador que puede ser la Defensa Civil o cualquier otro organismo de socorro, desde donde se regule mediante las llamadas de la ciudadanía, la movilización de las ambulancias y así solo atienda la emergencia la empresa a la que le corresponda” puntualizó Asprilla Aguirre.

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