“…La “ingeniosa” iniciativa del burgomaestre no tiene ni pies ni cabeza y salvo que decida empeñar el municipio …”.

Muy a su estilo el alcalde de Tuluá lanzó en los últimos días una cortina de humo para distraer la atención de la ciudadanía y cubrir un error catedralicio cometido en los diseños y construcción del Centro Comercial Bicentenario, que según el Instituto Nacional de Vías, Invías ocupó una franja de terreno propiedad de esa entidad estatal y además invadió la zona de protección de la línea férrea, tal como lo denunció en este y otros medios de comunicación el gerente de la firma que maneja la concesión del tren en el occidente del país.

Estas dos acciones que claramente violan las normas legales y que ya están con expedientes abiertos en los entes de control, el mandatario local pretende taparlo sacando de los archivos una propuesta que se gestó en la cabeza del escritor Gustavo Álvarez Gardeazabal y que se consignó en el Plan de Ordenamiento Territorial del año 2000 y que tiene que ver con el traslado de las paralelas del tren a la zona occidental del municipio.

La propuesta que reiteramos no es nueva, en las actuales circunstancias económicas del país se convierte en casi una utopía, pues en plata real la sola compra de predios está por el orden de los 14 mil millones de pesos sin contar lo que costaría el traslado de los rieles y demás obras adicionales para que el tren transite con seguridad por el nuevo trazado.

La “ingeniosa” iniciativa del burgomaestre no tiene ni pies ni cabeza y salvo que decida empeñar el municipio o seguir raspando la olla hasta dejarla sin fondo la podrá poner en marcha dejándole la pesada herencia a quien lo suceda en la casa de gobierno.
Pero esta actitud del alcalde Vélez no sorprende a nadie, pues es habitual que el mandatario apalancado en una estrategia comunicacional que raya en lo engañosa ponga a circular informaciones que dejan serias dudas a la hora de revisar y confrontarla.

Una muestra de lo escrito anteriormente tiene que ver con el manejo que se le ha dado a las recientes inundaciones en sectores que nunca sufrían este problema y que de manera olímpica le han cargado a otras entidades, sin reconocer que las emergencias en buena parte tienen que ver con la ejecución de obras como el toping que se desarrollan sin poner en marcha las acciones complementarias, como la adecuación de los sumideros y recámaras para luego tener que romper el asfalto recién aplicado, lo que se podría constituir en un detrimento patrimonial.

En ese orden de ideas y revisando las actuaciones del gobierno de turno nos llama poderosamente la atención el informe entregado con respecto a la rentabilidad de la Feria 63, informe con cifras que no cree ni el más inexperto en temas financieros pues hablan de ganancias millonarias y exorbitantes que no coinciden con las entregadas por varios de los expositores que refieren ganancias mínimas y hasta de pérdidas en sus inversiones.

Ante este panorama la ciudadanía debe estar atenta y no dejarse llevar por los cantos de sirena que se lanzan a diario y que buscan distraer la atención de una comunidad que debe ver más allá de las obras, su impacto social, inversiones y beneficiarios.

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