El Tabloide

Santrich: hilando delgado

“…La periodista Cecilia Orozco se preguntó en El Espectador: ¿Por qué “San¿trich” si y “Popeye” no?…”.

El debate sobre si Jesús Santrich es culpable o no ya parece poco relevante si observamos el valor que la gente le da a las pruebas que hasta ahora se han mostrado, y que casi todo el mundo ya lo condenó cuando aún está siendo investigado. Lo que genera interrogantes es la forma y el momento en que se da la captura. El show mediático que se montó con la detención del ex guerrillero cuando bastaba con que los policías que lo custodiaban lo esposaran, y que se saltó el conducto regular de cualquier extradición que es comunicar primero a la cancillería y luego, en este caso, acudir a la Jurisdicción Especial para la Paz que por norma constitucional es quien tiene la potestad de definir si la conducta punible se cometió con anterioridad o posterioridad a la firma de los Acuerdos de Paz, no es poca cosa.

Tampoco lo es que la captura coadyuvada por la DEA haya coincidido con el viaje a nuestro país que el presidente Trump canceló caprichosamente a última hora, y que se de en este periodo de polarización pre elecciones presidenciales, cuando se sabe que si la izquierda y el centro se unen en una segunda vuelta pueden derrotar el proyecto de la derecha.

Coherentemente Petro, Fajardo y De la Calle manifestaron oportunamente que si Santrich delinquió después de noviembre de 2016 debe ser juzgado por la justicia ordinaria y puede ser objeto de extradición a los Estados Unidos; en cambio Duque lo sentenció inmediatamente, cual juez de la república. La periodista Cecilia Orozco se preguntó en El Espectador: ¿Por qué “Santrich” si y “Popeye” no? y a nuestro parecer formula una hipótesis con la que coincidimos. El escándalo en este momento beneficia a la extrema derecha (Duque) y a la derecha (Vargas Lleras), y en consecuencia afecta a sus contradictores.

Duque podrá arrastrar votos con el cuento de que el proceso de paz es un fracaso porque toda la FARC sigue siendo narcotraficante, y Vargas Lleras concitará apoyos porque dirá que el Acuerdo suscrito por el gobierno en que participó no genera impunidad al punto que hasta es capaz de extraditar el mismo Secretariado de la extinta guerrilla. Esto puede indicar que ya la derecha está jugando en bloque para ir a segunda vuelta y tramitar ahí quién va a coronar la presidencia, bloque que está en mora de armar el centro y la izquierda, y que en palabras castizas implica armar un programa mínimo: defensa de la Paz que quiere destruir Duque (o Uribe, es lo mismo) y lucha contra la corrupción que simboliza Vargas Lleras. Lo que pragmáticamente debe conllevar a que Fajardo y De la Calle adhieran a Petro en segunda vuelta.

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