“…estos deportistas constituyen ejemplos para guiar a los jóvenes por un camino esperanzador…”.

El mundial de fútbol que se celebra en Rusia, en primer lugar, ha validado la tesis, en cuanto que miles de aficionados siguen con fervor este deporte. Esto se confirma con el apoyo de la gente a sus respectivos equipos, ya sea con banderas u otros símbolos patrios o mediante concentraciones que vitorean a sus escuadras cuando éstas compiten en este torneo.

En segundo lugar, este certamen ha servido para descubrir nuevos talentos o para ratificar los existentes, como ha ocurrido con los compatriotas Yerry Mina y Juan Fernando Quintero, quienes pese a su juventud han demostrado madurez ante los elogios recibidos de reconocidas autoridades del fútbol y ante la posibilidad de ser transferido para el caso de Mina o de vincularse, para el caso de Quintero, a clubes de renombre internacional con sede en Europa. Sin duda, estos deportistas constituyen ejemplos valiosos para guiar a los jóvenes colombianos por un camino esperanzador.

En tercera instancia, los medios se ocuparon de algunos hinchas de nuestro país, quienes se aprovecharon de las barreras idiomáticas para protagonizar escenas vergonzosas con mujeres japonesas que asistieron a esta justa para apoyar a su combinado patrio. Por otro lado, un connacional ingresó licor a un estadio de manera clandestina; desde luego, estos hechos lesionan el buen nombre del país.

Para obviar estos desatinos en el futuro, es necesario adelantar campañas educativas para que los aficionados asistan a estos eventos con responsabilidad y con un profundo sentido de observancia de los más altos valores. De lo anterior se colige que si el fútbol se practica de manera seria y si se apoya con mesura por parte de los hinchas, debe seguir llenando de emoción sana los corazones de los seguidores de este deporte.

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