“…son reiterativos los comentarios por el manejo actual y el futuro de nuestro hospital municipal…”.

Nadie desconoce que la actividad económica y la iniciativa privada en Colombia son libres en virtud del Artículo 333 de la C.P. Lo que muchos inescrupulosos hacen es confundir dolosamente esta atribución legal con la conducta penal, conocida como el concierto para delinquir.

Este se define como la celebración, por parte de dos o más personas de un convenio, una especie de agrupación secreta y con el objeto de asumir con proyección hacia el futuro la actividad delictiva como su empresa con la idea principal de hacerle el quite a las leyes, previa distribución entre sus miembros de acciones y responsabilidades que se complementan para alcanzar un fin delictivo alejado de la iniciativa empresarial. Este tipo de organizaciones al margen y contra la sociedad, cuyo objeto específico es transgredir el ordenamiento jurídico, constituyen un peligro para la comunidad y atentan contra la seguridad pública, sobre todo cuando afectan temas neurálgicos como la atención en salud a los pobres de un municipio.

En estos últimos meses son reiterativos los comentarios públicos de personas preocupadas por el manejo actual y el futuro de nuestro hospital municipal Rubén Cruz Vélez. Se habla de un alto funcionario que ha sido declarado insubsistente varias veces pero vuelto a reintegrar como consecuencia de tener información que amenaza divulgar sobre los manejos irregulares en el hospital. Se comenta acerca de la irregular contratación de las personas que con abnegación sí prestan el servicio de salud a la gente y el sometimiento a tener que firmar como que reciben una suma de dinero pero en realidad reciben una menor, como una especie de bonificación, ni siquiera como el merecido y justo salario por su labor.

Se rumora que el hospital con recursos públicos de la salud de todos los tulueños ha cancelado sumas de dinero doblemente para proteger las “empresas” que se han tomado el manejo del hospital, entre otros graves comentarios sobre la situación de presión que viven los empleados. Que estás líneas sirvan para que todos, los usuarios, los líderes comunales, el personal administrativo y médico, el sindicato del hospital, revisen hasta dónde es verdad la existencia de estas conductas que ponen en peligro a nuestra casa de salud municipal y que de ser ciertas, sin temor las pongan en conocimiento de las autoridades. Capítulo aparte debe jugar la Contraloría Municipal; ¿o no se ha dado cuenta de ninguna de estas conductas ilegales en contra del hospital que atiende a las gentes pobres del municipio?

También te puede interesar:   El pontazgo
Compartir: