“…los padres deben como mínimo revisarles los cuadernos, ayudarlos con las tareas…”.

Uno de los grandes retos en materia educativa es lograr que los padres se integren al proceso de formación de los hijos ya que en este sentido radica la base necesaria para la línea de aprendizaje de los niños y adolescentes. Diversos estudios de investigación, incluyendo mi tesis de doctorado en la materia, evidencian la importancia del apoyo académico familiar en la escolaridad de los estudiantes convirtiéndose en un gran referente de rendimiento en los diferentes niveles de la enseñanza colombiana.

No obstante, el acompañamiento de los padres generalmente es mínimo en las instituciones limitándose a asistir a las reuniones informativas a la que son convocados al inicio del año escolar y a la última para verificar si ganaron el año o no. En caso de que lo hayan reprobado, el que lleva del bulto es el profesor. El acompañamiento debe abarcar gran cantidad de actividades. Entre ellas, estar pendiente a diario de cómo asisten los niños al colegio, el uso correcto del uniforme, el gusto que tengan al salir de la casa para llegar al colegio, la consecución adecuada de los materiales que necesiten. Esto en cuanto a lo que precede la jornada.

Luego de que lleguen de la escuela, los padres deben como mínimo revisarles los cuadernos, ayudarlos con las tareas, conversar de lo que les haya pasado en la escuela encontrando en conjunto las soluciones a los problemas de convivencia, verificar que estén cumpliendo con los deberes y así entre consejo y consejo se fortalece la comunicación en el hogar, rasgo tan necesario para alcanzar la confianza y la seguridad con que los niños sacarían adelante las metas académicas.
¿Hoy qué vemos frecuentemente en las instituciones educativas? Padres alejados del ambiente escolar, padres que figuran sólo al momento de la matrícula pero que en todo el año lectivo no vuelven a la escuela así les envíen ochocientas mil citaciones, padres que nunca contestan el teléfono menos si saben que es del colegio, padres que dedican todo el día a diferentes actividades pero en ninguna de ellas se encuentra el acompañamiento en cuanto al aprendizaje de los menores, padres viviendo en otros países o en otras ciudades por efectos de la situación laboral en abandono total de los hijos. Esa es una radiografía de lo que pasa en la actualidad con algunas familias colombianas en términos educativos; resaltando la labor que desde las instituciones se adelanta por parte de los docentes y directivos docentes en pro de la formación integral de los menores.

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