Muchos de ellos viven en los barrios del occidente por la facilidad de arriendos. Del millar de venezolanos residentes hoy en la ciudad, solo 121 tienen permiso de permanencia.

La colonia venezolana en Tuluá se ha vuelto muy solidaria y se mantiene unida a través de grupos de whatsapp. Muchos aún no consiguen un trabajo digno y bien pago.

En 1.478 va la cifra de ciudadanos venezolanos que se encuentran radicados en Tuluá, según el registro que está levantando un grupo de ellos, con el agravante de que este número aumenta cada día en razón a que la migración desde el país vecino no se detiene.

La organización de la diáspora venezolana la están liderando los ciudadanos colombo-venezolanos Claudia del Vivo, Marcelo Chavarriaga y Glenda Rodríguez, quienes se encuentran empeñados en mantenerlos unidos, luchar por la consecución de trabajos dignos y atención en salud y educación para los niños.

De acuerdo con las cifras preliminares de los venezolanos residentes en la Villa de Céspedes, los hombres son aproximadamente 650, las mujeres algo más de 540 y los niños pasan de 200, residentes en su gran mayoría en los barrios del occidente, muchos de ellos en Bosques de Maracaibo por el bajo costo de los servicios públicos y arriendos accequibles.

«La situación para nuestros compatriotas no es fácil, pues de los 1.478 que hemos censado hasta el momento, solo 121 cuentan con el Permiso Especial de Permanencia, PEP, que exige el Estado para su estancia en el país y los demás son ilegales prácticamente» sostiene Glenda Rodríguez, una sicopedagoga nacida en Maracaibo pero con nacionalidad colombiana por parte de la madre.

Del millar de venezolanos residentes hoy en la ciudad, solo 121 tienen permiso de permanencia

Según Chavarriaga, esta circunstancia de ilegalidad está siendo aprovechada por quienes los emplean para ofrecerles un salario sumamente bajo y, en el peor de los casos, tras uno o dos meses de trabajo, simplemente los despiden negándose a pagarles lo que les adeudan.
El censo que se está levantando y que será entregado en menos de un mes a la Alcaldía Municipal y las demás dependencias locales, así como al Ministerio de Relaciones Exteriores, revela que casi todos los venezolanos residentes en Tuluá son profesionales. Hay médicos, docentes, ingenieros de todas las ramas, abogados y sicólogos, entre otros.

Uno de los propósitos esenciales que busca el registro que se está elaborando es aplicar a un procedimiento según el cual cualquier nacional colombiano podría «adoptar» un niño venezolano para afiliarlo al Sisben y de esta manera garantizarle el tratamiento médico que necesite, puntualizó Rodríguez.

La Secretaría de Salud del municipio, a través de su titular, John Freddy Asprilla Aguirre, anunció que para el domingo 21 del presente mes, se ha preparado una jornada de salud exclusivamente para ciudadanos venezolanos residentes en la ciudad.

La actividad tendrá lugar desde las 8 de la mañana, en la Plaza Cívica Boyacá, en donde podrá contar con la unidad móvil intramural del hospital municipal Rubén Cruz Vélez mediante la cual se ofrecerán todos los servicios médicos que requieran estas personas, tanto niños como adultos.

«Tendremos vacunación, promoción y prevención en el sistema reproductivo, toma de muestras para análisis en las mujeres embarazadas, entrega de preservativos para prevenir estos casos y demás que requieran, independientemente de si están legalizados o no en el país» señaló el titular esa dependencia.

La jornada contará con profesionales en distintas áreas tales como médicos, paramédicos, sociólogos y trabajadores sociales, todos ellos con el acompañamiento de la Policía Nacional que ofrecerá recreación y esparcimiento para los niños durante la mañana.

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