“…Se observa que no existe conciencia ambiental ni respeto por la gente y el desorden en este aspecto es lo más común en calles y avenidas de la ciudad…”

Está muy bien que se reglamente con el debido tiempo la publicidad política en esta jornada electoral que se inicia con el fin de evitar la contaminación visual y auditiva, lo cual es muy común en nuestra tierra y que no le prestamos la debida importancia porque desconocemos las consecuencias funestas para el bien común.

Y es hasta paradójico ver que, todas aquellas personas aspirantes a ocupar los cargos públicos solicitando el favor de sus votantes, anuncian que trabajarán decididamente por el bienestar social de la comunidad, pero no ven el daño que desde el primer instante adelantan en contra de la misma comunidad y del bien común, ya que en su mayoría, hacen caso omiso a la reglamentación oficial sobre el tema en comento.

Pendones, pasacalles, afiches, entre los elementos más comunes utilizados antes de la jornada electoral deberían ubicarse estrictamente cumpliendo la normatividad legal, pero no es así, y vemos que los postes de energía y telefonía comienzan a embadurnarse con toda clase de afiches de corte político y paredes de residencias particulares como también cualquier muro que se encuentre propicio para la propaganda política.

Se observa que no existe conciencia ambiental ni respeto por la gente y el desorden en este aspecto es lo más común en calles y avenidas de la ciudad, en donde se confunde al transeúnte con cientos de mensajes a todo color que reflejan la cara más amable del aspirante o los aspirantes, algunos hasta jocosos y otros que producen ganas de llorar.
Con relación a la contaminación visual creemos que a los responsables directos de ubicación de los afiches no los invitan a las reuniones oficiales, allí se ve a los representantes de los medios de comunicación, líderes políticos de los barrios, alguno que otro invitado de la comunidad, pero aquellas personas, en ocasiones, menores de edad, encargados de pegar la propaganda velan por su ausencia, no hay ni uno solo, entonces ¿cómo podrán responder por los daños causados al medio ambiente, si no tienen siquiera la mínima información sobre el tema?. Allí está el meollo del problema y creemos que es necesario y urgente formar adecuadamente a los “pegadores” de la propaganda política sobre la protección del medio ambiente, el respeto por la comunidad y la defensa del bienestar de todos los habitantes de la ciudad en general. Y es que si no dan ejemplo siquiera en este aspecto, con qué derecho revelan en sus programas de gobierno que si salen favorecidos trabajarán arduamente por la defensa del medio ambiente?.

Aquí es precisamente donde de verdad debería empezar la campaña electoral, por el respeto a la ley, la normatividad, la honestidad de sus promesas y la sensatez en su cumplimiento si son elegidos. Todos sabemos que si las cosas pequeñas se hacen bien, así será con las grandes, puesto que lo gigante está compuesto por mínimas partes. En consecuencia es un deber político de los candidatos cumplir con la normatividad en relación con la publicidad y hacer que sus decisiones lleguen hasta los últimos comprometidos en sus respectivas campañas, de lo contrario continuaremos escuchando solo promesas y más promesas y como se lee en un pasaje bíblico “el que es fiel en lo poco, lo será en lo mucho”. También el pueblo reclama desde hace muchos años una renovación política y es el momento propicio para que se piense seriamente en elegir a los mejores ya que de todos es conocido que la corrupción ha invadido la política de una forma inmisericorde y esto se puede notar hasta en los primeros detalles, entre ellos, la ubicación de la publicidad.

También te puede interesar:   Decisión acertada y urgente
Compartir: