El Tabloide

Desde el 2018, Congreso colombiano tendrá 280 curules, 12 más

10 de esas curules (5 en Cámara y 5 Senado) serán fijas para el partido político que crearon las Farc tras dejar las armas. Las otras dos las ocuparán quienes queden de segundos en la elección presidencial.

Se ha dicho de distintas formas que las elecciones del próximo año, tanto para Congreso como para Presidencia, serán atípicas. Por primera vez en 50 años el conflicto con las Farc no es una amenaza para las dos jornadas electorales y, también un factor que no se veía hace bastante tiempo, las tendencias ideológicas tradicionales de izquierda y de derecha volverán a ser claves para los votantes.

Pero, y más allá de lo político, el 11 de marzo –cuando se realicen los comicios legislativos– los colombianos votarán para elegir a un Congreso que será más amplio, pues contará con 12 curules más y, por ende, con 12 representantes y senadores más de los que tiene actualmente y que fueron elegidos en el 2014.

Son dos las razones por las que el Capitolio colombiano pasará de 268 asientos a tener 280 y el presidente Juan Manuel Santos ya firmó los decretos que los crea. La primera es que tras el acuerdo de paz con la ahora exguerrilla de las Farc y el Gobierno, negociado en La Habana, se acordó darles 10 curules a miembros del partido político que formaron tras dejar las armas.

Así las cosas, y como parte de la negociación política que se realizó por más de 60 meses, las Farc tendrán 5 puestos asegurados en el Senado e igual número en la Cámara. Quienes aspiren a tener esas curules se harán contar en las urnas, pero si no logran los votos requeridos para superar el umbral igual tendrán ese cupo fijo en el Legislativo. Esto aplicará para dos elecciones consecutivas: 2018-2022 y 2022-2026.

La desmovilizada guerrilla denominó a su partido político como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), manteniendo las siglas con las que los colombianos y la comunidad internacional la identificó por décadas como grupo terrorista. Entre los candidatos inscritos están, entre otros, ‘Iván Márquez’ y ‘Pablo Catatumbo’, precisamente dos de los negociadores en Cuba.

Estas curules fijas para las Farc fueron parte de los argumentos que se dieron en el Congreso, durante la última etapa del fast track, para no apoyar la creación de las circunscripciones especiales de paz, que les garantizaba a las víctimas del conflicto –en teoría– tener 16 curules. Sin embargo, la oposición a esta reforma advirtió que, a su juicio, la ahora exguerrilla también se quedaría con esos asientos por ser elegidos en zonas históricas para su accionar ilegal.

La otra razón del aumento de cupos para congresistas en 2018 es que, por una reforma constitucional que se promulgó en el 2015, desde las siguientes elecciones presidenciales se les dará una curul fija a quienes queden en segundo lugar; o sea, tanto para el candidato a Presidente como para su fórmula vicepresidencial.

Cada uno tendrá, respectivamente, una curul en el Senado y la otra en la Cámara. La intención es que –desde la oposición– puedan continuar con la defensa de sus tesis con los debates que se dan en el Capitolio.

La filosofía de la reforma constitucional que creó esas otras dos curules es potenciar la defensa de las ideas que se promuevan durante la campaña presidencial, pero desde las discusiones habituales en comisiones y plenarias.

“El candidato que le siga en votos a quien la autoridad electoral declare elegido en el cargo de Presidente de la República tendrá derecho personal a ocupar una curul en el Senado de la República, durante el período de la correspondiente corporación”, dice el decreto firmado recientemente por Santos y que les da vida a los nuevos puestos en el Legislativo.

El hecho de que se aclare por decreto que esa curul se ocupará como un “derecho personal” indica que, en caso de no aceptarla quien quede de segundo en la elección presidencial, dicha silla –en principio– se quedaría vacía.

Lo cierto es que estas 12 nuevas curules que habrá en el Congreso desde el 2018 tendrán las mismas funciones y financiación que las que hay ahora, por lo que cada una de las personas que ocupen esos puestos tendrá un sueldo de casi 30 millones de pesos e igual cantidad para pagar su unidad de trabajo legislativo (UTL). Colombia pasará de 268 legisladores a tener 280 desde el 20 de julio que viene.

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