“…Si Colombia quiere el verdadero cambio tendría que elegir entre un pausado y moderado Fajardo…”.

A poco más de un mes de la primera vuelta en cuanto a las elecciones más importantes para el manejo político y administrativo del país, los presidenciables Fajardo, Petro, Duque, Vargas y De la Calle siguen ganando adeptos cada día y a diferencia de pasadas contiendas se está conservando hasta ahora la camaradería entre los contrincantes, sin caer en estrategias como la difamación o el montaje de noticias.

Eso es de aplaudir, máxime en nuestra sociedad en la que hoy en día toma fuerza el liderazgo con enfoque de gritos, de arrinconamiento y de manipulación. No obstante, a pesar de que desde los movimientos políticos se presume un llevadero apaciguamiento y los debates hasta ahora han sido de amigables participantes, las redes sociales minuto a minuto aprovechan para ridiculizar las más mínimas posiciones de los candidatos.

Y dos de los preferidos por los osados en términos de medios son Petro y Duque. La polarización que se tiene por cuenta de estos aspirantes a la Casa de Nariño es tan alta que la gente se enceguece e irrespeta a cada momento buscando con ello ganar adeptos. Paralelo a ello quedan los demás contendores, que si bien es cierto han ido ganando terreno en los últimos días a causa del hastío uribiento y contrauribiento que generan los dos primeros nombres, pueden llegar a ser la gran sorpresa en la primera vuelta y así debería ser, a excepción del palo de Vargas Lleras que se enmarca en el pésimo continuismo.

Si Colombia quiere el verdadero cambio tendría que elegir entre un pausado y moderado Fajardo que en términos académicos y de visión alcanzable se convierte en la mejor opción; o escoger aunque difícil de alcanzar a un experimentado Humberto de la Calle, con una historia de crecimiento familiar impresionante, sin odios, conciliador y con un visible amor por el país y por las tradiciones. Con quien sea, veo a Duque pasando la primera vuelta. De que sea o no presidente, depende de quien lo acompañe. Con Petro ganaría. Con Fajardo la derrota de Uribe sería histórica.

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