“…es el inicio de un programa integral de lucha contra las drogas, especialmente cuando se conoce que la siembra de coca se ha disparado…”.

En horabuena el gobierno central tiene en cuenta los graves problemas que afectan a la comunidad en general, cuando transitan por las calles, visitan parques, lugares de recreación, en síntesis al movilizarse en el espacio público, al tomar una firme decisión sobre la acción punitiva de quienes necesitan la dosis mínima para permanecer tranquilos por ser adictos a cualquiera de los estupefacientes existentes en el mercado.

A partir de la próxima semana, una vez el presidente Duque Trujillo, firme el decreto correspondiente, la policía estará en la obligación de detener a toda persona que utilice el espacio público para hacer uso de su dosis personal y deberá justificar su medicación, so pena de ser multado o conducido a la autoridad competente con el fin de someterse a un minucioso examen.

Es lógico que esta medida traerá controversias a lo largo y ancho del país, y muy seguramente habrá protestas por parte de la mayoría de adictos que requieren la dosis mínima, pero creemos que es mucho más importante la tranquilidad general del pueblo colombiano, de padres y madres de familia, de adolescentes hombres y mujeres, que ya no pueden transitar en paz por las calles del mismo barrio en donde habitan, dado el singular olor de la marihuana por ejemplo, que trae como consecuencia un malestar de intranquilidad y desasosiego por la incertidumbre que es fomentada por las personas consumidoras, ya que en un primer instante pierden el sentido de su responsabilidad en la sociedad y el primer síntoma de su anormal estado, es el irrespeto hacia la gente.

Ya se escuchan las voces de quienes se oponen a esta medida, que nos parece sana y en principio encaminada a resolver un problema más profundo y complejo, como lo es la adición a cualquier estupefaciente, que trae consecuencias gravísimas, no solo para quien las consume, sino para toda la sociedad.

Tal como lo ha anunciado el primer mandatario de los colombianos, este decreto es el inicio de un programa integral de lucha contra las drogas, especialmente cuando se conoce que la siembra de coca se ha disparado geométricamente en los últimos años, lo que demuestra el fracaso rotundo del accionar oficial, cuando se queda solo en su trabajo, ante la comunidad internacional a la cual ha pedido apoyo definitivo para combatir este flagelo, que obviamente no afecta a Colombia, sino a la mayoría de los países.
Y entre otras cosas, para resolver en nuestro medio el fenómeno, hay que ir a la raíz del problema, buscar soluciones prácticas y creíbles, a corto, mediano y largo plazo, de tal manera que se evite que los jóvenes caigan en esta adición que conduce a un verdadero infierno como lo confirman los hechos que vemos diariamente a través de los medios de comunicación.

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